¿Qué sucede cuando la luna comienza a romperse en medio de una noche cualquiera y, al mismo tiempo, algo se quiebra en el corazón? Esa es la imagen que da origen a “La Luna se ha roto”, una propuesta teatral que por medio de lo fantástico encuentra la manera de contar una historia profundamente humana. Entre una ruta, un auto detenido y una relación que parece llegar a su final, la obra cruza ciencia ficción, humor y sensibilidad para hablar de los vínculos, la soledad y las decisiones que cambian una vida.
La historia sigue a Ana, una docente que regresa del trabajo cuando su auto se detiene abruptamente sobre la Ruta 40. Mientras descubre que la Luna está descomponiéndose, también comienza a enfrentarse con el final de la relación que mantiene desde la adolescencia. En esa noche extraordinaria, el mundo parece desmoronarse, aunque a nadie más le importe demasiado.
La idea nació de una experiencia cotidiana de Zalazar, quien además de dedicarse al teatro es profesor de Lengua y Literatura en escuelas secundarias de Media Agua y Divisadero, en Sarmiento. En diálogo con DIARIO DE CUYO, el director contó que comenzó a escribir el texto en 2023, durante una diplomatura en dramaturgia de la Universidad de Buenos Aires, y lo terminó al año siguiente. Sin embargo, para su montaje pasó bastante tiempo.
Una noche, mientras volvía del trabajo, se encontró con una luna llena enorme. A partir de esa imagen y de una canción que escuchaba en el camino, apareció la idea de que la luna se estaba rompiendo y que, al mismo tiempo, algo más también se quebraba.
De aquella escena surgió una historia que fue tomando forma durante las clases de dramaturgia. El personaje se convirtió en una mujer, la docente pasó a llamarse Ana y el fenómeno fantástico comenzó a dialogar con la ruptura de un vínculo amoroso que había atravesado la infancia, la adolescencia y la adultez.
Una distopía sobre el asfalto sanjuanino
Aunque el título podría anticipar una historia de dimensiones cósmicas, “La Luna se ha roto” utiliza la ciencia ficción como una puerta de entrada a conflictos mucho más cercanos. El fenómeno que altera el cielo también modifica el mundo cotidiano que se refleja en la obra.
Para Zalazar, allí aparece uno de los elementos centrales del género, que es la irrupción de un acontecimiento que transforma de manera irreversible el mundo conocido. Sin embargo, en esta propuesta, el interés no está puesto únicamente en las consecuencias de una catástrofe, sino en lo que esa situación despierta en el interior de Ana.
La luna que se descompone comienza a afectar su estado emocional y abre paso a recuerdos de su infancia escolar, al momento en que conoció a su pareja Marcos y a las distintas etapas de una relación que parece haber llegado a un punto de quiebre. En esa trama también aparecen situaciones propias de San Juan, como la distancia entre la ciudad y las zonas rurales, los traslados cotidianos de los docentes para llegar a las escuelas y las dificultades de construir una vida en lugares que no siempre ofrecen las mismas posibilidades.
La magia teatral donde menos es más
Representar una luna que se rompe, un auto detenido y una ruta nocturna podría sugerir una puesta cargada de recursos tecnológicos y efectos espectaculares. Sin embargo, la propuesta toma otro camino apostando a la imaginación, al trabajo artesanal y a la capacidad del teatro para construir mundos con elementos sencillos.
“Hay una frase elemental de la cual todos tenemos que aferrarnos alguna vez, que es ‘menos es más’. Nosotros hemos elegido seguir esa frase hasta lo máximo”, explicó el director. La potencia de la puesta reside justamente en esa combinación entre lo rudimentario y lo fantástico. La iluminación, la música, el vestuario y la interpretación actoral se articulan para generar una atmósfera que sorprende sin necesidad de reproducir de manera realista todos los elementos de la historia.
“Hay mucha magia en este espectáculo”, adelantó. Y esa magia no depende solamente de los efectos visuales, sino también de la capacidad de los actores y del equipo técnico para construir una experiencia sensible a partir de pocos elementos.
El dato sobre La Luna se ha roto
La nueva producción de Navegantes Teatro, dirigida y escrita por Daniel Zalazar, tendrá una función el domingo 25 de octubre, a las 20:30, horas en la Cooperativa Teatro de Arte. Con Maru Pérez en escena, la puesta propone un universo donde la ruptura será el eje de la trama.
Las entradas se pueden conseguir de manera anticipada a $15.000 o dos por $25.000. Además, habrá promoción para docentes y estudiantes de profesorados, de dos entradas por $22.000. Por su parte, el día de la función las entradas en la puerta se podrán adquirir a $17.000. Las reservas se realizan al teléfono 26445059498.
Nacho Caro Vera participa en la asistencia de dirección y operación lumínica; Alan Herrera está a cargo del diseño y la operación sonora; Emiliano Voiro, del diseño lumínico; Peper, del arte y diseño gráfico; y Malaventura Sol, de la música. La producción corresponde a Navegantes Teatro.