La necesidad de ordenar el tránsito de los ciclistas en el Circuito del Sol

El Circuito del Sol hacia el Dique de Ullum se ha consolidado, con el paso de los años, como uno de los recorridos turísticos y deportivos más atractivos de la provincia de San Juan. Nacido en la capital provincial y extendido hacia el Oeste atravesando Rivadavia, Zonda y Ullum, este trayecto combina naturaleza, deporte y recreación en un entorno privilegiado. Sin embargo, el crecimiento sostenido de su uso también ha dejado al descubierto un problema cada vez más evidente: el mal uso de la vía pública, principalmente por parte de numerosos ciclistas.

El recorrido, que puede iniciarse por Avenida Libertador General San Martín para luego empalmar con la Ruta Provincial 12 o bien tomar la Ruta Provincial 60, atraviesa puntos icónicos como la Quebrada de Zonda, El Pinar, el Jardín de los Poetas, las inmediaciones del Autódromo El Zonda Eduardo Copello y el Dique de Ullum, con paradores tradicionales como El Castillito y sectores recreativos como La Toma. Se trata de un circuito exigente de aproximadamente 90 kilómetros ida y vuelta, muy elegido por ciclistas y runners por su belleza y desafío físico.

Pero justamente en el tramo más concurrido -el que conduce hasta el paredón del dique de Ullum- se observa una conducta preocupante. A pesar de que gran parte del trayecto cuenta con bicisenda destinada a mejorar la seguridad, una gran cantidad de ciclistas opta por circular por la banquina o incluso sobre la calzada. Esta decisión los expone innecesariamente al tránsito vehicular intenso, especialmente los fines de semana y, en particular, los domingos, cuando la circulación hacia los complejos turísticos y balnearios del perilago aumenta considerablemente.

La problemática no se limita a la elección del carril. Es frecuente observar grupos que circulan de a dos o más personas en paralelo, ignorando normas básicas de seguridad vial que indican hacerlo en fila india. Estas prácticas reflejan una deficiente educación vial y, al mismo tiempo, evidencian la escasa presencia de controles efectivos por parte de organismos competentes como la policía, la Dirección de Tránsito o los orientadores viales.

Situaciones similares se repiten en el sector que conecta con la Ruta Interlagos, donde la convivencia entre ciclistas y automovilistas también exige mayor regulación. A ello se suma un factor adicional de riesgo: el deteriorado estado de la Ruta 60 antes de llegar al paredón del dique. En un tramo de aproximadamente cinco kilómetros, el pavimento presenta deformaciones severas que comprometen la estabilidad tanto de bicicletas como de vehículos, convirtiéndose en un potencial escenario de accidentes graves.

Si bien se observa presencia policial en el ingreso al Parque Faunístico, el resto del circuito carece de controles sostenidos. El desafío no es desalentar el uso deportivo del lugar, sino ordenarlo. Promover educación vial, reforzar controles y mejorar la infraestructura resulta imprescindible para que el Circuito del Sol siga siendo un espacio de disfrute seguro y no una postal de riesgos evitables.

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