El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) advirtió sobre una posible “generación perdida” de niños, a medida que la enfermedad de COVID-19 amenaza con causar daños “irreversibles” a la educación, la nutrición y el bienestar de los jóvenes de todo el mundo.

En un informe publicado en la víspera de la celebración del Día Universal del Niño, UNICEF alertó que la pandemia tendrá consecuencias cada vez más graves para los niños, que representan una de cada nueve infecciones por coronavirus registradas en el mundo.

Si bien los síntomas entre los niños son leves, UNICEF puso el foco en las repercusiones a largo plazo sobre la educación, la nutrición y el bienestar de toda una generación de niños y jóvenes.

El informe señala que, hasta el 3 de noviembre, los niños y adolescentes menores de 20 años representaban una de cada nueve infecciones por COVID-19 en 87 países -los que disponen de datos desglosados por edad-, lo que supone el 11% de los 25,7 millones de contagios notificados por aquellas naciones.

UNICEF considera que “las escuelas no son el principal factor de transmisión en la comunidad” y que “los niños tienen más probabilidades de contraer el virus fuera del entorno escolar”, por lo que “los beneficios netos de mantener las escuelas abiertas superan los costos de cerrarlas”.

Hasta noviembre de 2020, 572 millones de estudiantes se vieron afectados por el cierre de escuelas a nivel nacional en 30 países, es decir, el 33% de los alumnos matriculados en todo el mundo.

No obstante, según la agencia de la ONU, la amenaza “más grave” para los niños son las alteraciones relacionadas con la enfermedad de COVID-19 en los servicios sociales y de salud.

En este sentido, el informe, después de realizar encuestas en 140 países, concluye que alrededor de una tercera parte de estos han tenido una reducción del 10% en la cobertura de servicios básicos, mientras que la cobertura de los servicios de nutrición para mujeres y niños ha registrado una disminución del 40% en 135 naciones.

Seis o siete millones de niños menores de 5 años sufrirán desnutrición aguda en 2020, lo que supone un aumento del 14%, mientras que se estima que, en un período de 12 meses, dos millones de niños podrían morir si se producen graves interrupciones en los servicios y, por tanto, una aumento en la malnutrición.