17 de septiembre de 2026 - 16:49

El conmovedor llanto de Chalo Molina tras rozar el oro: "Que se escape así, tan cerca, duele mucho"

El sanjuanino terminó segundo en BMX Racing, a 120 milésimas del oro. Tras la carrera contó el dolor por la maniobra de la última curva y todo lo que resignó para llegar hasta allí.

Hay derrotas que tienen gusto a victoria, pero también hay podios que pesan como una coraza de angustia. Cuando Gonzalo “Chalo” Molina cruzó la línea de meta en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, el cronómetro marcó un tiempo tremendo: 31.924 segundos para los 400 metros de pista. La medalla de plata ya era una realidad para la Delegación Argentina, para San Juan y para su querido Club Bicicross San Juan. Sin embargo, apenas detuvo la bicicleta, el sanjuanino cayó tendido sobre la tierra y rompió en un llanto desconsolado que congeló el aliento del público.

No eran lágrimas de simple frustración deportiva; eran el desahogo desgarrador de un atleta que llevaba meses pedaleando contra el viento, dejando el alma y la vida en cada curva. La gloria máxima había quedado a tan solo 120 milésimas de segundo, en las manos del colombiano Mateo Carmona (31.804), tras una maniobra quirúrgica en el último codo que inclinó la balanza.

Mientras el estadio lo envolvía en una cerrada ovación de pie para homenajear su entrega, Chalo permanecía sobre el piso, masticando el sabor amargo de un sueño que se escurrió entre los dedos. Con cuatro Juegos Suramericanos sobre sus espaldas, esta era la cita señalada: la presea dorada era la única joya que le faltaba a su legendaria vitrina continental.

“No quiero desmerecer una medalla porque es una medalla y es importante, pero mi único objetivo en estos Juegos era la de oro. Y cuando no se tiene que dar, no se da”, expresó más tarde, todavía con la voz quebrada y el corazón al desnudo.

Detrás de ese podio no hay solo un sprint de 31 segundos; hay más de 25 años sobre la bicicleta y una mochila cargada de renuncias invisibles. Molina explicó que el dolor no venía de la curva ni del roce en la pista, sino del costo personal que exige el alto rendimiento. “Es la tristeza que llevo atrás de todo el esfuerzo, de todo el sacrificio. No es solamente entrenar de lunes a sábado en doble turno o romperse el lomo; es estar lejos de casa, de mi mujer, de mis hijas, de mi familia. Lo económico... son muchas cosas que uno deja de lado”, confesó con amargura.

El deporte de élite no perdona. Muestra de ello es que, tras esta gesta continental, el sanjuanino solo tendrá una breve semana en su tierra antes de volver a armar las valijas. En el camino quedarán festejos familiares y momentos irrepetibles, como un casamiento que deberá ver a la distancia. “Son momentos que uno se pierde y sacrifica por esto, por la medalla, por el objetivo. Que se escape así, tan cerca, duele mucho”, agregó.

A pesar del trago amargo, la huella que deja Chalo Molina en Santa Fe es imborrable. Sintió el calor de su gente, el aliento ensordecedor que empujó su bicicleta en cada recta y la certeza de que el país entero vibró con su carrera.

El viaje no se detiene. Sin tiempo para lamentaciones prolongadas, el horizonte ya lo llama desde China, donde disputará las primeras Copas del Mundo clasificatorias con la mirada firme puesta en el gran sueño de Los Ángeles 2028.

Antes de juntar sus cosas y mirar hacia adelante, el referente del BMX sanjuanino dejó una frase que sintetiza la nobleza de su esfuerzo y la grandeza de su figura: “Que la gente sepa que lo di todo. Lamentablemente no se dio”. La plata colgará en su pecho, pero el respeto y el orgullo de todo un país ya le pertenecen para siempre.

Así terminó la final de BMX Racing

Mateo Carmona (Colombia) — 31.804

Gonzalo Molina (Argentina) — 31.924

Jholman Sivira (Venezuela) — 32.769

Pedro Santos (Brasil) — 33.445

Diego Arboleda (Colombia) — 33.523

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