Era una chance que se merecía. Que se la había ganado. Ayudante de campo en todos los ciclos recientes en San Martín, un cultor de la lealtad. Alejandro Schiaparelli se ganó su presente y tras la salida de Ariel Martos, en Concepción lo confirmaron como el nuevo entrenador para la Primera Nacional.
Pasó por las etapas de Raúl Antuña, luego acompañó el momento de Leandro Romagnoli y ahora, en este 2026 estuvo con Ariel Martos hasta que se terminó su ciclo. El cordobés de 45 años volvió a Concepción en el 2021 para dirigir la Quinta División Verdinegra. Había tenido un paso por Peñarol, por Alianza, por Del Bono y hasta en Desamparados pero su lugar en San Juan era el Pueblo Viejo.
Schiapparelli entró en la vida de San Martín como futbolista. Acá, además conoció a su esposa y San Juan se convirtió en su casa. Su carrera lo llevó al fútbol de Bolivia e incluso tuvo chances de jugar Eliminatorias. En el 2011 le puso fin a su estadía en sueño boliviano y regresó a Argentina y a San Juan donde terminó el curso de entrenador. Estuvo en el plantel de Desamparados como jugador pero llegó el momento del retiro y pensó en ese entrenador que siempre llevó por dentro.
REGRESO A SAN MARTIN
San Martín estaba en la mira y era volver a su casa y cuando su amigo Raúl Antuña empezó a coordinar todas las Inferiores del Verdinegro, Schiapparelli entendió que era el momento de volver después de 20 años alejado. Empezó en Quinta División y luego, cuando el Purruco asumió en el plantel principal fue fija junto al Roly Rodríguez. En el 2024 dirigió como entrenador principal a San Martín en tres partidos de la Primera Nacional: All Boys, Tristán Suárez y Patronato. Luego, regresó Antuña y Alejandro siguió ahí.
Llegó el momento de gloria del 8 de diciembre de ese año en Córdoba con el ascenso a Primera División. Pasó el Apertura que San Martín sufrió en la Liga Profesional de AFA y cuando Antuña se alejó del club para ir a Ecuador, Schiapparelli se quedó. Se hizo parte del cuerpo técnico de Romagnoli y demostró su capacidad. Ya con el descenso consumado, el rearmado lo tuvo como pilar clave. Llegó Martos y no se movió del cuerpo técnico.
Pasaron estos 9 partidos del ciclo del entrenador tucumano y los números lo terminaron condenando. Apenas dos victorias (una por Copa Argentina) sentenciaron el final. Y claro, Alejandro Schiapparelli siempre estuvo. En las buenas y en las malas.
Ahora llegó su momento. El domingo, a las 15, debutará ante Midland en la fecha 10 de la Primera Nacional. Un premio al compromiso con el trabajo que Schiapparelli supo moldearlo. San Martín es hoy uno de los tres últimos equipos de la Zona B en la Primera Nacional. De arrancar con la ilusión del ascenso, hoy se mira de reojo con el descenso.
El ciclo de Ariel Martos solo tuvo una victoria en Primera Nacional y fue ante Guemes de Santiago del Estero. Perdió tres partidos: Tristán Suárez, Rafaela y Atlanta. Empató cuatro: Chacarita, San Martín de Tucumán, Racing de Córdoba y Gimnasia y Tiro. En Copa Argentina venció a Deportivo Madryn. Un flaco registro que precipitó el momento de un hombre de la casa.