La derrota ante Atlanta en el Hilario Sánchez terminó de sentenciar un proceso que no logró encontrar el rumbo futbolístico. Este martes, luego de una reunión clave entre el director técnico y la dirigencia del club, se oficializó la salida de Ariel Martos de común acuerdo. La decisión se tomó en un clima de urgencia institucional, buscando un cambio de aire que permita al equipo salir del fondo de la tabla de la Primera Nacional.
Martos había desembarcado en el Verdinegro con la difícil misión de reconstruir un plantel golpeado tras el descenso y adaptarlo a la exigente realidad de la categoría. Sin embargo, la brecha entre las expectativas y la realidad de los resultados fue insalvable. En los nueve encuentros que alcanzó a dirigir, el equipo apenas logró cosechar una victoria, sumando además cuatro empates y cuatro derrotas que terminaron de desgastar la confianza del cuerpo técnico y los directivos.
El presente estadístico es el reflejo de una crisis que se agudizó con el correr de las fechas. Con solo siete puntos obtenidos sobre veintisiete posibles, San Martín quedó relegado al puesto 16 de la Zona B. Esta ubicación no solo lo mantiene alejado de la pelea por el ascenso, sino que lo deja peligrosamente cerca de los puestos de descenso directo, una situación que generó un marcado malestar en la hinchada y aceleró los tiempos de una salida que ya se palpitaba en las tribunas.
La dirigencia trabaja ahora contra reloj para designar un sucesor capaz de revertir este presente de manera inmediata. El panorama no permite tregua, ya que en el horizonte cercano aparece un compromiso de máxima exigencia: la visita a Midland. El conjunto bonaerense atraviesa un presente opuesto, ubicado en la quinta posición con trece unidades, lo que representa un desafío doble para un San Martín que deberá buscar sus primeros puntos de la nueva etapa mientras intenta recuperar la identidad perdida en el campo de juego.