6 de junio de 2011 - 00:00

El punto fue su condena

Boca no pudo con el Cervecero. Terminaron 2-2 después de un intenso partido que no sirvió para sus aspiraciones.

Quilmes y Boca Juniors protagonizaron un partido intenso que se hizo atractivo por las variantes en el marcador, y que al cabo de los noventa minutos terminó igualado 2-2, un resultado de escasa utilidad para uno y otro. Boca tuvo el mérito de remontar una desventaja de dos goles y es rescatable la determinación con que jugó el segundo tiempo, así como las buenas producciones de Diego Rivero, Pablo Mouche y el aporte goleador de Martín Palermo, que igualó el registro de José Sanfilippo en la tabla histórica de artilleros del fútbol argentino.

Pero como en ocasiones anteriores, la ya conocida debilidad defensiva xeneize lo privó de la victoria que necesitaba para un posible ingreso a la Copa Sudamericana. Quilmes, ya muy cerca del descenso, mantiene la actitud de equipo que no se rinde: aprovechó su momento en el partido para sacar diferencia, pero después no pudo sostenerla porque fue muy irregular en su rendimiento, a pesar de los buenos aportes de algunos de sus hombres como Enzo Kalinski y Miguel Caneo.

Los primeros 25 minutos fueron todos de Boca, que controló la mitad de la cancha y de a poco se fue acercando al área rival, produciendo su primera llegada con una diagonal de Mouche, quien remató desviado de zurda.

El punto de inflexión del primer tiempo ocurrió en el minuto 25, cuando Diego Torres ejecutó un corner desde la derecha, cabeceó Miguel Caneo y Cristian Lucchetti cedió un nuevo tiro de esquina. En la acción siguiente, a los 26, hubo un rechazo de Juan Insaurralde hacia un costado, Corvalán le ganó a Chávez, sacó un centro y Caruzzo peinó cuando salía Lucchetti, lo dejó descolocado y puso en ventaja a Quilmes contra su voluntad.

Desde entonces y hasta el final de la etapa fue todo de Quilmes, que creció y ganó en confianza mientras que Boca sintió demasiado el golpe. A los 42, otro horror de la defensa de Boca le permitió a Quilmes lograr el segundo. Lucchetti le ganó un mano a mano a Romeo, y envió la pelota al corner. El tiro de esquina lo sirvió Torres, el arquero boquense salió pésimo, mostrando una vez más su incapacidad para cortar un centro, y dejó la pelota servida a los pies de Gerlo, que lo único que tuvo que hacer fue empujarla adentro del arco.

En el segundo tiempo, con el ingreso de Rivero por Erviti, Boca ganó vigor en la mitad de la cancha, y poco más tarde, cuando entró Ricardo Noir, el ataque ganó en velocidad. El juego estaba empezando a ser monótono cuando se rompieron los moldes con el golazo de Palermo. Corrían 18 minutos y el 9 sacó un sorpresivo zurdazo desde fuera del área que se clavó en el ángulo superior derecho del arco de Trípodi.

Cuatro minutos más tarde, Chávez recibió de Rivero, enganchó para cambiar de pierna y con zurda sacó un remate desde fuera del área, a la derecha del arquero, que empató el partido. En el último tramo el juego se hizo desordenado, pero Boca fue el que llegó más y estuvo cerca con un cabezazo por sobre el travesaño de Palermo, a los 31, y con derechazo cruzado de Mouche, a los 44.

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