Con el crédito abierto, el ciclo de Azconzábal empezó con signo positivo desde lo estadístico pero con algunos interrogantes desde lo táctico. Es que San Martín hizo todos los méritos para vencer a Douglas Haig en los primeros 45’ de juego, pero después -llamativamente- se quedó, perdió presencia y hasta terminó más que complicado para sostener una victoria que no mereció esa zozobra de haberse mantenido con regularidad todo lo bueno que propuso el equipo del Vasco. San Martín fue más en todo el primer tiempo a partir de la propuesta audaz de hacer el equipo muy vertical en todas sus salidas. El sistemático pase profundo para los dos delanteros (González por derecha y Salas por izquierda) le dieron llegada, peligro y gol. Así, resolvió con autoridad todo el primer tiempo, sin ofrecerle flancos débiles a un Douglas Haig que no llegó nunca en ese primer tiempo. Todo bueno, todo para ilusionar.
