Basta de Cenicientas. En Venezuela ya saben que, como equipo, están para dejar ese apodo histórico en Sudámerica. Hoy, la realidad es otra. Porque con la victoria ante Bolivia en Belo Horizonte se aseguraron pasar a cuartos de final como segundo de un Brasil que no le ganó.

Y fue fácil el trámite de un partido en el que ambas selecciones se jugaban todo. Pero la Vinotinto golpeó en la primera situación que tuvo y después se dedicó a aguantar y a lastimar cuando pudo. Y cómo. Darwin Machís tuvo un gran anticipo ofensivo a un centro bárbaro del lateral Ronald Hernández y a la red: el 1-0 primer festejo en esta Copa para ellos, la única selección a la que le faltaba gritar un gol.

En el segundo tiempo el mismo Machís volvió a mojar con un remate desde afuera que le venció las manos a Carlos Lampe, el arquero que pasó por Boca y que cerró un flojo torneo. Mientras que el tercero llegó por la combinación de dos que entraron: desborde y centro de Soteldo y cabezazo de Josef Martínez. Sí, ellos tienen variantes que les funcionan.

¿Los bolivianos? Tuvieron sus oportunidades primero para el 1-1 pero se encontraron con las manos de Wuilker Faríñez (siempre aparece el ágil 1 venezolano) y los palos que le negaron los gritos a Arano y Castro. Después sí, faltando 10 minutos para el final llegó el descuento (1-2) de Justiniano para maquillar un poco la despedida con tres derrotas, todas con tres goles recibidos.

Venezuela festeja y está en cuartos. Ahí espera por el segundo del Grupo B que podría llegar a ser Argentina siempre y cuando la Selección le gane a Qatar y Paraguay no lo haga frente a Colombia. Si eso último sucede, serán los guaraníes los que se enfrenten el viernes en el Maracaná.

Con un solo gol sufrido en esta primera fase, los dirigidos por Rafael Dudamel van subidos a esa ilusión que hace años los hizo sumar pequeños logros buscando dar, por fin, el gran golpe.