La victoria de Felipe Pizarro en la primera etapa del Giro del Sol 2026 tuvo un significado que trascendió lo estrictamente deportivo. El ciclista chileno del equipo Diberboll se convirtió en el primer líder de la tradicional prueba sanjuanina y, al mismo tiempo, encontró en el triunfo un desahogo tras un largo período personal y profesional marcado por la adversidad.

“Fueron cinco o seis meses muy complicados, en los que en algún punto pensé en tirar la toalla”, confesó Pizarro luego de cruzar la línea de meta. “Quiero agradecer a mis auspiciadores, a la gente de Diberboll, a mis compañeros y a mi entrenador, Laureano Rosas. Gracias a ellos el triunfo se dio”, agregó, conmovido en declaraciones a FM La Voz.

La definición de la etapa se resolvió con un ataque decisivo en los kilómetros finales, cuando Pizarro aceleró y sostuvo el esfuerzo en soledad hasta la llegada. “Vi que eran los kilómetros donde me podía acomodar. Apenas miré de reojo, apreté el acelerador y no aflojé más. Me iba comunicando por handy con mis compañeros y sentí que venía muy bien”, explicó sobre la maniobra que sorprendió al pelotón.

Consultado sobre si el movimiento estaba planificado, el chileno fue contundente: “No, fue totalmente espontáneo. Me sentí muy bien durante toda la carrera, cerrando cortes, yéndome a fugas. En ese momento dije ‘es ahora o nunca’, porque no podía defraudar a mi equipo ni a mis compañeros”. Además, resaltó el trabajo colectivo: “Mis compañeros hicieron un trabajo espectacular”.

Con apenas 23 años, Pizarro se transformó en el primer líder del Giro del Sol 2026, una de las competencias más exigentes y prestigiosas del calendario de ruta. “Como corredor siempre quiero ganar. Últimamente me he estado sacrificando mucho por mis compañeros y hoy se me dio. Estoy muy feliz”, señaló.