Si bien ya sabían que Cristian tenía muerte cerebral y su estado era irreversible, ellos mantenían las esperanzas. Pero cuando se le informó que el joven había muerto, a la familia Cortéz se le vino el mundo abajo.

Cristian falleció en la mañana de este viernes después de que al menos cinco sujetos le propinaran una brutal golpiza en la noche del miércoles porque le atribuían haber robado, junto a un cómplice, el teléfono móvil a un chico de 15 años en calle Vidart, casi frente a la cerámica San Lorenzo (ex Scop), en Rawson.

Fotos: Gentileza Giselle Moreno

Desgarradoras escenas se vivieron en las afueras de la clínica Virgen de Lourdes, donde el joven estaba internado en Terapia Intensiva. El dolor se apoderó de los familiares, quienes rompieron en llanto al enterarse que Cristian había dejado de existir. Abrazos, tensión y nerviosismo, parte también de la escena.

En el lugar estaban la madre, el padre, hermanos, abuelos y otros allegados del ladrón fallecido. No quisieron hablar con la prensa. La única que desató toda su furia en voz alta fue Mari, la mamá, quien repitió lo que dijo ayer: “Van a pagar lo que le hicieron a mi hijo”.