Fue Jorge Giugni el primero en comenzar a sospechar cuando recibió en su teléfono celular, a las 21.42 del sábado, dos intentos de llamadas de su padre. Ambos habían salido con la señora del dueño de casa, a compartir una cena en casa de un familiar en Capital, y la sospecha embargó enseguida a Jorge porque tenía a su lado a su papá Néstor Luis Giugni (74, camionero jubilado) y al preguntarle por qué había llamado, este negó haber hecho tal cosa, pues había dejado el teléfono en su casa de la Villa Cenobia Bustos, en Rawson. La suposición se convirtió en la inconfundible certeza de haber sido víctimas de un robo, cuando otra hija del jubilado, que vive al lado, llamó para preguntarles qué eran esos ruidos en el techo. Y de paso confirmó que tampoco había entrado y mucho menos había llamado desde uno de esos dos teléfonos que habían quedado en la mesa del comedor.

