28 de mayo de 2026 - 20:52

Escena de película en un hospital porteño: un hombre murió y denuncian que otra paciente le desconectó el respirador

Tenía 67 años y había ingresado por una neumonía bilateral. Los médicos habían dado un parte alentador pero repentinamente murió.

Apenas unos minutos después de las 11:20 de la mañana del viernes pasado, la alarma de la unidad de terapia intensiva del Hospital Durand sonó. Una enfermera corrió hacia la habitación en la que estaba internado por neumonía bilateral Juan Ignacio Sequeiras, un pensionado de 67 años, y encontró allí, frente a la cama del paciente, a una mujer descalza mirándolo fijo. Sequeiras estaba muerto. Intentaron reanimarlo durante 30 minutos, pero no pudieron.

Después de esa escena siguió una secuencia frenética. La mujer fue entregada a la policía y quedó a disposición de la Justicia para que le realizaran pericias; el personal médico tuvo que dar explicaciones y la familia de la víctima exige claridad y respuestas.

“A las 11:20 de la mañana mi hermano salió de visitar a mi papá, lo vio bien. Antes, a las 11 de la mañana, nos habían pasado un parte alentador porque no levantaba fiebre, saturaba bien y ya le iban a empezar a sacar algún que otro medicamento. Veinte minutos después nos llamaron para avisarnos que mi papá se había descompensado. Salimos con mi familia para el hospital y a los 15 minutos nos llamaron otra vez para decirnos que había fallecido”, dijo a TN Germán Sequeira, uno de los hijos de Juan, visiblemente perplejo por lo que pasó.

Aunque su papá era diabético, tenía amputada una pierna y estaba tratándose por la neumonía y una complicación cardíaca, nada le hacía pensar que moriría como lo hizo. Seis días después, el cuerpo sigue en la morgue y una investigación intenta determinar qué pasó precisamente.

“El viernes por la mañana, en la terapia del Hospital Durand, se constató el fallecimiento de un paciente extubado en circunstancias que se están analizando. En la misma sala y en el mismo rango horario se verificó el ingreso de una persona ajena al equipo de salud sin que se haya podido constatar relación alguna con el hecho relatado precedentemente”, explicaron fuentes del Ministerio de Salud porteño a este medio.

La familia de Juan quiere saber si esa mujer que estaba en la habitación tuvo algo que ver con la muerte. La sospecha se basa en la declaración de la primera enfermera que entró a asistirlo.

“Cuando nos llamaron, mi hermano, el que lo había ido a visitar, todavía estaba en el hospital. Entonces los jefes de terapia intensiva lo llevaron a una oficina para explicarle la situación. Dijeron que cuando escucharon las sirenas por descompensación, fueron a socorrer a mi papá. La primera que entró a la habitación fue la enfermera; abrió la puerta y encontró a una persona descalza enfrente de la cama, sin emitir sonido. No sabían qué hacía esa persona ahí”, relató Germán.

Según su testimonio, el jefe de terapia intensiva le dijo: “Yo agarré a esta persona, la saqué del brazo y la llevé con la policía mientras el personal de salud empezó a hacer la reanimación”. El intento duró 30 minutos. “Pero no hubo caso”, sentenció Germán.

Ahora se trazan contradicciones entre lo que Germán dice que le explicaron en el Hospital Durand y las declaraciones del personal. “Mi papá estaba en un coma inducido, intubado, con respiración mecánico. Hasta que lo vio mi hermano, 15 minutos antes de que muera, estaba intubado”, subrayó en torno a que el reporte de Salud dice lo contrario.

Sobre la mujer que encontraron en la habitación, apuntó: “El jefe de Terapia nos dijo que era una indigente. Después nos enteramos por la policía que era una persona con problemas de salud mental, que se había escapado de varios hospitales y acá pasó lo mismo. Estaba internada, se escapó y fue a parar a terapia intensiva. Otros decían que hizo una interconsulta y se empezó a meter y terminó en terapia intensiva, pero eso es raro porque estaba descalza y para llegar hasta ahí tuvo que caminar más de 150 metros. Otras personas dicen que era una persona que trabajaba en el hospital, en terapia intensiva y enloqueció. Pensó que todavía estaba trabajando e hizo lo que hizo”.

Las versiones son muchas, pero el hecho es único. A seis días de la muerte de Juan Ignacio la investigación apenas comienza. Las preguntas son claras: cómo murió el paciente y cómo una mujer ajena a la terapia intensiva pudo llegar hasta la cama de la víctima.

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