Un episodio digno de una escena cinematográfica se vivió en Santa Lucía, cuando un sujeto que acababa de cometer un robo pasó un semáforo en rojo, desató una larga y peligrosa persecución policial, atacó a un efectivo y finalmente terminó detenido y condenado a una pena efectiva de más de cuatro años de prisión.
El hecho ocurrió el 26 de diciembre de 2025 y dio origen al legajo fiscal caratulado contra Maximiliano César Ruarte, por los delitos de robo, atentado contra la autoridad, lesiones y daño agravado, todos en concurso real.
Todo se inició cuando personal policial realizaba recorridas de prevención en la intersección de calle Colón y Avenida Libertador. Allí, los efectivos observaron a un hombre con ropa oscura y casco negro, que circulaba en una motocicleta roja y negra y cruzó un semáforo en rojo, girando hacia el este por Libertador.
Al intentar entrevistarlo, el motociclista ignoró la voz de alto y se dio a la fuga a toda velocidad. La persecución continuó por Juan Luna, ingresó al barrio Balcarce y se extendió por varias calles, poniendo en riesgo tanto a los uniformados como a terceros.
A la altura del cementerio municipal de Santa Lucía, el fugitivo arrojó un objeto negro que sacó de entre sus prendas. La huida siguió hasta Hipólito Yrigoyen, donde, cerca de la YPF de Ruta 20, el agente Matías Puig logró colocarse a la par del sospechoso.
En ese momento, el delincuente le propinó una patada a la moto policial, provocando la caída del efectivo sobre el asfalto, quien sufrió lesiones en el brazo y la pierna derecha, además de importantes daños en la movilidad policial. El agresor también cayó y fue reducido y aprehendido.
El sujeto se movilizaba en una Honda Titán 150 cc, y entre sus pertenencias llevaba $381.400 en efectivo, billetes de distintas denominaciones, dos dólares, y un teléfono celular Motorola.
Minutos después, un vecino que había observado la persecución entregó voluntariamente otro celular, que había sido arrojado durante la huida. Ese dispositivo fue reconocido por una mujer como de su propiedad, quien denunció que minutos antes había sido víctima de un robo arrebato en su domicilio del barrio Enoé Bravo. La damnificada identificó al detenido como el autor del hecho.
Condena y reincidencia
La causa fue tramitada bajo el procedimiento especial de Flagrancia, con intervención del fiscal Fernando Bonomo y el ayudante fiscal Andrés Cerutti. El proceso concluyó con un juicio abreviado, en el que Ruarte fue condenado a ocho meses de prisión efectiva.
Sin embargo, al unificarse la pena con una condena anterior, se le impuso una pena única de cuatro años y cuatro meses de prisión de cumplimiento efectivo, además de la declaración de reincidencia, según el artículo 50 del Código Penal. El imputado quedó con prisión preventiva.

