La investigación por el violento ataque ocurrido en el barrio El Prado, en Chimbas, sumó este viernes un capítulo particular. Aunque Lucas Felipe Molina, conocido como “Condorito”, era el cuarto y último sospechoso que permanecía prófugo y finalmente fue detenido, no terminó imputado como los otros tres involucrados por el presunto ajueste de cuentas.
¿El motivo? La Fiscalía quiere esclarecer primero qué ocurrió con la tobillera electrónica que lleva colocada.
Molina, de 30 años, fue encontrado en la casa de su madre y quedó a disposición de la Justicia. Sin embargo, durante la audiencia, el fiscal de la UFI Genérica, José Plaza, advirtió una circunstancia que consideró necesario investigar antes de avanzar con una acusación formal: el hombre cumple prisión domiciliaria y utiliza un dispositivo de monitoreo electrónico.
Frente a ese dato, Plaza solicitó que se requiera un informe técnico para determinar si la tobillera registró alguna activación el día del ataque, si el sistema permite establecer mediante GPS dónde se encontraba Molina en ese momento y si el dispositivo fue retirado, manipulado o dañado.
La intención del investigador es contar con esa información para establecer si el sospechoso estuvo o no en el lugar del hecho. Por ese motivo, decidió no avanzar todavía con la imputación y mantenerlo en calidad de investigado hasta conocer los resultados del informe.
Cómo llegaron hasta los cuatro sospechosos
La pesquisa comenzó a partir de la denuncia del propietario de una vivienda del barrio El Prado, quien señaló a cuatro hombres como los responsables de un violento episodio ocurrido el pasado 15 de octubre. Los investigadores siguieron sus pasos y avanzaron sobre ellos a partir de las descripciones físicas aportadas por el denunciante.
Según la reconstrucción del caso, los cuatro llegaron a la casa para buscar al hijo del propietario por una supuesta deuda de dinero. El dueño de casa intervino para protegerlo, pero terminó golpeado: recibió un culatazo en la cabeza con un arma de fuego y un puñetazo. Además, lo amenazaron con incendiar la vivienda.
La agresión continuó en el exterior, donde los atacantes efectuaron siete disparos contra un Toyota Corolla, propiedad del hijo del denunciante. Para ello habrían utilizado una pistola calibre 9 milímetros y un revólver calibre .38. Después escaparon en un Fiat Idea.
Los otros tres ya están imputados
Antes de la detención de Molina, la causa ya tenía otros tres sospechosos formalmente vinculados. Walter Tomás, alias “Poroto” Molina, y Mario Lorenzo Calivar fueron los primeros detenidos y recibieron un mes de prisión preventiva, con un plazo de ocho meses de investigación penal preparatoria. El primero es hermano mayor de Lucas Felipe Molina.
Posteriormente, Cristian Alexis Torrejón se presentó voluntariamente en la Comisaría 17ª y también quedó imputado.
Ahora, con los cuatro sospechosos localizados, la investigación tiene un punto pendiente: determinar qué información puede aportar el dispositivo electrónico de “Condorito”. Hasta que la Fiscalía no tenga ese informe, su situación procesal seguirá siendo diferente a la de los otros tres señalados.
La causa está a cargo del fiscal José Plaza, con la intervención del ayudante fiscal Jorge Sánchez, de la UFI Genérica.