Una historia marcada por años de amistad terminó en violencia extrema en Rawson, donde una noche atravesada por el consumo de alcohol y drogas derivó en un brutal ataque con arma blanca entre dos hombres que se conocían desde la infancia.
El hecho ocurrió en medio de una discusión por una deuda y consumo de bebidas alcohólicas y sustancias, en una casa en Rawson.
Una historia marcada por años de amistad terminó en violencia extrema en Rawson, donde una noche atravesada por el consumo de alcohol y drogas derivó en un brutal ataque con arma blanca entre dos hombres que se conocían desde la infancia.
Según se reconstruyó en la investigación, ambos eran vecinos y compartían reuniones frecuentes, en un contexto donde los excesos eran habituales. Sin embargo, en el último encuentro la situación se desbordó. A ese escenario se sumó una deuda económica que la víctima de apellido Constanza mantenía con el imputado, César Gramajo Vilchez, lo que terminó de detonar la pelea.
El conflicto escaló rápidamente: primero hubo golpes de puño y luego el agresor tomó un cuchillo y apuñaló a su amigo en reiteradas ocasiones, además de golpearlo cuando ya estaba en el suelo.
Pese a la violencia del ataque, el informe del médico legista fue clave para el giro del caso: determinó que el arma no tenía filo suficiente y que las heridas sufridas no eran de gravedad, por lo que la víctima solo necesitó 10 días de reposo.
Con ese elemento, la causa que inicialmente había sido investigada como tentativa de homicidio fue recalificada como lesiones leves, lo que modificó por completo el escenario judicial.
En ese marco, el fiscal Nicolás Schiattino, junto al ayudante fiscal Rodrigo Cabral, acordaron un juicio abreviado con la defensa, a cargo de la abogada Filomena Noriega.
El acuerdo estableció una pena de un año de prisión en suspenso, es decir, sin cumplimiento efectivo en la cárcel.
Finalmente, la jueza Flavia Allende homologó el acuerdo y dictó la sentencia, dejando firme la condena.
De esta manera, el violento episodio entre dos amigos de toda la vida terminó con una pena leve para el agresor, en un caso donde la calificación legal resultó determinante para que evitara la prisión efectiva y recuperara la libertad.