Después de permanecer más de un año bajo investigación e incluso haber estado detenido, el vendedor ambulante Eduardo Bazán fue sobreseído en la causa que lo señalaba como autor de la triple amenaza de bomba al Centro Cívico de San Juan.
Tras más de un año de investigación por la triple amenaza de bomba al Centro Cívico, fiscalía pidió el sobreseimiento de Eduardo Bazán, el único imputado.
Después de permanecer más de un año bajo investigación e incluso haber estado detenido, el vendedor ambulante Eduardo Bazán fue sobreseído en la causa que lo señalaba como autor de la triple amenaza de bomba al Centro Cívico de San Juan.
Bazán había sido imputado por intimidación y perturbación pública, en concurso ideal con coacción en concurso real, además de hostigamiento a una vecina. Sin embargo, el avance de la pesquisa no logró reunir evidencia suficiente que permitiera sostener la acusación y llevar el caso a juicio oral.
La investigación se centró en tres llamados al sistema de emergencias 911 que advertían sobre la supuesta colocación de explosivos. Si bien en un primer momento se consideró que el número telefónico desde el cual se efectuaron las comunicaciones podía estar vinculado al imputado, con el correr de los meses esa hipótesis perdió fuerza.
Uno de los principales obstáculos fue la imposibilidad de secuestrar el teléfono celular y el chip desde donde habrían salido las llamadas, lo que impidió realizar pericias técnicas directas para determinar con certeza la autoría. Además, los informes de geolocalización no resultaron concluyentes: las comunicaciones se habrían originado en las inmediaciones de Tribunales, mientras que Bazán se encontraba trabajando en la zona de Concepción al momento de los hechos.
Incluso una denuncia paralela por amenazas realizadas desde el mismo número tampoco coincidía con su ubicación geográfica en el horario señalado, lo que debilitó aún más la sospecha en su contra.
Frente a ese escenario probatorio, la fiscal Daniela Pringles, de la UFI Genérica, resolvió solicitar el sobreseimiento por inexistencia de elementos suficientes para sostener la acusación. La medida fue formalizada ante el juez interviniente, Juan Gabriel Meglioli, que ordenó el cierre definitivo del expediente por los delitos que se le atribuían.
Además, en la misma resolución se dejó en claro que Bazán quedó completamente desvinculado de la denuncia que le había realizado una vecina por presunto hostigamiento, ya que tampoco se lograron acreditar los hechos denunciados.
De esta manera, el vendedor ambulante quedó libre de cargos en una causa que durante meses lo tuvo en el centro de una investigación por uno de los episodios que más tensión generó en dependencias públicas provinciales.