Un camino de espinas transitó el exintendente de Rawson, Rubén García, en los últimos dos años de mandato. Del 2021 al 2023 tuvo una sucesión de enfrentamientos con el Concejo Deliberante hasta que se quedó solo. No hubo un sólo edil que siguiese la línea del exjefe comunal. Vacío de poder, se presentó a la reelección como una estrategia del exgobernador Sergio Uñac para no perder la lapicera de la Municipalidad que podía decantar en un beneficio para el tres veces gobernador José Luis Gioja. 

Hay que desempolvar un poco la historia reciente de la política sanjuanina. El conflicto a cielo abierto entre la intendenta de Chimbas, Daniela Rodríguez, y el exintendente Fabián Gramajo, tiene un antecedente inmediato en el departamento hermano, bastión justicialista. Existen similitudes en los casos. Hay un jefe político que jugó un pleno al Concejo Deliberante como maniobra de presión a la Intendencia. Hay, también, una contraparte que resiste la embestida. El Rawson de García no terminó bien; el Chimbas de Rodríguez todavía tiene una chance: la demostración de carácter. 

En Rawson, a finales del 2021 e inicios del 2022, no había nadie que no supiese sobre el distanciamiento de García con el exintendente Juan Carlos Gioja y con el exgobernador. Hubo versiones que tiñeron el conflicto con una cuestión de intereses personales/familiares entre los dirigentes. Oficialmente, el choque sucedió después de una jugada común entre el Sindicato Unión de Obreros Municipales (SUOEM) y el presidente del Concejo, Juan Carlos Salvadó, que reportaba a los hermanos Gioja. El gremio pidió paritarias y recategorización, el titular del Deliberante autorizó, en ausencia del intendente, la apertura de las negociaciones y acuerdos. 

Así fue que la relación quedó rota. Terminó con la interpelación del Concejo a García. El entonces jefe comunal estaba asediado de sospechas de corrupción e ineficiencia administrativa. Los doce concejales aprobaron la instancia de interrogatorio institucional. Durante siete horas, el intendente compareció. Si bien públicamente la pulseada era entre los ediles y García, el telón de fondo era otro: la desobediencias política a las órdenes del proyecto de Gioja. 

“Rawson está jodido, mal administrado. Esto termina afectando a la recolección de basura, al agua, los servicios, la poda y el cementerio que es un desastre. Hay que empujar al desarrollo de San Juan, desde ese marco quiero ser intendente de Rawson, es más voy a ser intendente de Rawson. Hay que tener un presupuesto participativo“, dijo en una entrevista Juan Carlos, en la antesala a la pelea por la Municipalidad en el 2023. 

Hizo un resumen de todo lo que pensó el sector giojista durante la gestión de García, a quien le soltaron la mano y embistieron para sacarlo del sillón municipal. ¿El resultado? Ni García ni Gioja pudieron ganar. El primero no superó los mil votos. El segundo tuvo una buena performance, pero no le alcanzó. El sistema de lemas que diseñó Uñac benefició al exsecretario de Seguridad, Carlos Munisaga, que además tenía el apoyo tácito de otro candidato del mismo palo, el exintendente Mauricio Ibarra. Además de la sumatoria de otros aspirantes de menor rango del uñaquismo como el exsecretario de Promoción Social y expresidente de Junta Departamental, Marcos Andino.

¿Qué tiene que ver Chimbas y la situación actual? El comportamiento análogo es evidente. Con mayor o menor pericia, Gramajo, fundador del Chimbas Te Quiero y de la proyección provincial San Juan Te Quiero, ordenó a los concejales del peronismo posicionarse frente a la intendenta. Crearon, dentro del Presupuesto 2026, una estructura paralela a la Municipalidad, con recursos propios, áreas nuevas y más cargos. Rodríguez salió a los medios y sintetizó la actuación del Concejo como la extinción del oficialismo. Los ediles que ingresaron por su lista en el 2023 le soltaron la mano. “No existe más el oficialismo”, enfatizó en declaraciones radiales.

DIARIO DE CUYO hizo una pregunta abierta en la columna de análisis y opinión del domingo pasado. ¿Qué puede hacer la intendenta? Principalmente porque García, con el poder de la lapicera, de todas formas no pudo encauzar el departamento, que pagó las consecuencias de la pelea con Gioja. Faltó muñeca o decisión política. No era fuerte, pero tampoco supo ser débil. Craso error. ¿Y ahora? Rodríguez tiene en sus manos la facultad del veto. Puede vetar todo el Presupuesto y retornar a una asignación de partida a discreción con los números del 2025 que, aparentemente, le favorecen porque no tiene que sostener al Deliberante con más de 4.000 millones de pesos. 

La decisión de Rodríguez sería ir a fondo. Sobre todo porque el Concejo tiene los votos para insistir en la aprobación y promulgación. La otra opción es conciliar. Abrir una mesa de diálogo e intentar un acuerdo con los ediles que están referenciados en Gramajo. Pero sin medias tintas. Negociación con acuerdo o nada. Cualquier movimiento en falso puede ser interpretado como una señal de debilidad. Probablemente no sea la intención de la intendenta ahondar aún más la grieta con el exintendente y (¿ex?) jefe político. Al menos por ahora no está en su espíritu. Por algo todavía está en análisis el veto y las acciones subsiguientes. El tiempo corre. Con o sin veto, todavía puede evitar transitar el camino de García, tiene que mostrar fuerza.

En ese sentido, Gramajo tiene un peso como referente del Partido Justicialista provincial. Está en la mira de los demás intendentes y de los accionistas mayoritarios del partido, Gioja y Uñac. Ganó cómodamente en Chimbas en las últimas elecciones nacionales legislativas. Mostró que el departamento continúa bajo el poderío peronista ante el orreguismo y La Libertad Avanza. Profundizar el choque con su sucesora sería contraproducente. ¿Y si pone en riesgo la conducción municipal en el 2027? De movida, el choque entre intendenta y ex es la comidilla del ámbito político sanjuanino, el tema del verano. La continuidad repetitiva es como el agua que horada la piedra. El líder del Chimbas Te Quiero también tiene en sus manos el poder para frenar las hostilidades.