Una jarra bien fría de limonada puede cambiar una tarde de calor en apenas unos minutos. La combinación de limón, menta y jengibre suma frescura, aroma y un picor suave que despierta el paladar.
La mezcla de jugo de cuatro cítricos, agua fría, endulzante e hielo se prepara directamente en una jarra o licuadora y admite ajustar el dulzor. La receta.
Una jarra bien fría de limonada puede cambiar una tarde de calor en apenas unos minutos. La combinación de limón, menta y jengibre suma frescura, aroma y un picor suave que despierta el paladar.
Es una bebida ideal para acompañar el almuerzo, una picada o una merienda al aire libre. También resulta práctica para tener lista en la heladera cuando llegan visitas.
Se trata de una bebida fría preparada con jugo de limón, agua, menta fresca y jengibre, endulzada a gusto y servida con hielo. No necesita cocción y se prepara directamente en una jarra o licuadora.