Y, aunque nuestro pedacito de naturaleza está dormido, lo cierto es que sigue necesitando de nosotros. Un buen motivo para conocer los cuidados del jardín en invierno imprescindibles para que, con la llegada del buen tiempo, pueda lucir plenamente. Y es que cómo preparar el jardín para la primavera pasa, en gran medida, por prestarle la atención que merece en los meses de frío. No se trata únicamente por plantar aquellas plantas de exterior, bulbos o árboles de plantación invernal. Además de eso, es fundamental realizar en él labores mínimas de mantenimiento que no solo persiguen cuidarlo. Con ello evitarán uno de los quebraderos de cabeza de cualquier amante de la jardinería: las enfermedades. Así que veamos en detalle tareas que tendemos que realizar en pleno invierno:
Qué debemos realizar
Con la llegada del frío, la mayoría de las plantas entran en un estado de reposo vegetativo. Un parón natural e imprescindible que les permite mantenerse vivas, ahorrando nutrientes y energía, ante un clima que no favorece el crecimiento. Pero esta pausa vegetal no significa que nos olvidemos de ellas por completo. No solo necesitarán que sigamos regándolas, aunque en una cantidad infinitamente menor a la de otras épocas del año. También demandarán ciertos cuidados fundamentales para poder despertar del letargo con la llegada del buen tiempo.
Es cierto que el frío no invita demasiado a salir al jardín. Pero nada como sacudirse la pereza y aprovechar las horas centrales del día para llevarlas a cabo.
Eliminar las plantas estropeadas, clave para evitar infecciones
Con la llegada del frío, son muchas las plantas que se secan o se pudren. Y, aunque pensemos que no pasa nada por dejarlas ahí, lo cierto es que una planta en mal estado es un foco de infecciones y hongos, por lo que eliminarlas debe ser una tarea prioritaria. También es recomendable sanear el sustrato en el que estaba plantada y el que lo rodea. Una manera de eliminar de nuestra ecuación cualquier posible foco de infección.
Pasar revista a las malas hierbas, uno de los cuidados del jardín en invierno más importantes
Aunque nuestras plantas de exterior y árboles estén en un reposo vegetativo forzado, hay algunas que siguen prosperando a pesar de todo. Nos referimos a las hierbas adventicias, esas que crecen entre las nuestras en cualquier época del año y que, lejos de ser únicamente poco estéticas, también pueden ser nocivas para nuestra naturaleza. Eliminar las malas hierbas del jardín es crucial. Su presencia no solo roba nutrientes a nuestras plantas, también sirve de amparo para la presencia de plagas y hongos. Por eso y aunque haga frío, tendremos que dedicar tiempo a arrancarlas y eliminarlas a conciencia.
Proteger las plantas y sus raíces, fundamental para ahorrarnos disgustos
Hay que tener claro que estas medidas están sujetas a la meteorología y, por tanto, pueden haber dejado de cumplir con su función protectora. Hasta bien entrada la primavera, es importante revisar si nuestras plantas y sus raíces están bien protegidas. Estamos a tiempo para hacer un mulching y colocar la tela antihelada para evitar que las heladas tardías del invierno pasen factura a nuestras plantas.
Enriquecer el suelo, una apuesta por mejorar la primavera
Uno de los cuidados del jardín en invierno fundamentales que tendremos que relegar para el final de la estación. El frío, las heladas y la nieve tienden a compactar el terreno, esto impide el correcto crecimiento de las plantas y además, suele provocar el empobrecimiento de los nutrientes del suelo. Por esa razón, es importante aplicar un abono orgánico al suelo, como el compost o el humus de lombriz, antes de la llegada de la primavera. Gracias a él, no solo enriqueceremos el sustrato, también mejoraremos la aireación; y despertaremos a toda la fauna microbiana que vive en el terreno y que es clave para la generación de nutrientes. Para que nuestro abonado de fondo consiga su objetivo, lo ideal es remover la tierra y mezclarla con el fertilizante. Es importante llevar a cabo esta labor lejos de las raíces para evitar dañarlas.
Revisar la instalación de riego
Una tarea de la que no solemos acordarnos hasta que las temperaturas suben. Por eso, ver si nuestra instalación de riego ha sufrido algún desperfecto como consecuencia de las bajas temperaturas y la inactividad debe formar parte de la lista de cuidados del jardín en invierno. El momento ideal es cuando las temperaturas diurnas comiencen a subir, es cuando podremos probar si los aspersores o el riego por goteo que tengamos instalado funcionan con normalidad. Probarlo ahora nos permitirá detectar si alguna de las mangueras o de los aspersores se ha estropeado, y poder reponerlo con tiempo. Lo mismo ocurre con la manguera del jardín, revisarla y comprobar que no se ha estropeado con el frío. Si tenemos en mente instalar algún sistema de riego, el final del invierno es el momento ideal. Tendremos tiempo de tenerlo terminado antes de que empiece a hacer calor en condiciones.
Sanear el césped, sinónimo de evitar plagas
Es uno de los grandes olvidados de los meses de frío. Hay ciertas labores que podemos llevar a cabo, retirar las hojas muertas o cualquier otra materia orgánica que haya caído sobre el césped. Su presencia sobre nuestra hierba puede provocar la aparición de hongos.
Hacer la puesta a punto de nuestras herramientas de jardín
Esta tarea también es importante tomarse un momento para su mantenimiento sobre todo las herramientas para poda – que se realiza en julio – antes de su utilización. En general las herramientas de jardín pueden necesitar tanto ser afiladas como limpieza en profundidad ante cualquier presencia de óxido.