Luis Cravero, el "eterno niño" que combina su trabajo como artista y el coleccionismo con el juego

El artista es conocido por su trabajo de mimo, con el que se gana el corazón de San Juan. Fuera del trabajo, su hobbie lo conecta con el niño interior.

Hay quienes dejan de lado los prejuicios, las construcciones sociales y las concepciones de lo que es “correcto” hacer a cierta edad. Luis Cravero es uno de ellos. El artista sanjuanino que ha logrado desarrollar el arte de la mímica combina a la perfección el juego que se habilita con su trabajo con su otra pasión: el coleccionismo.

Integrante de Locura en Escala San Juan, suele tener una presencia activa en cada muestra o exposición que monta el club, donde llega con sus piezas más valiosas. “Juego en el trabajo y juego en el hobbie”, asegura entre risas en diálogo con DIARIO DE CUYO.

Todo se remonta a cuando era un niño. Luis desde que recuerda tuvo fascinación por los objetos coleccionables. En un inicio fueron autos y soldados con los que jugaba de una manera particular, cuidando el detalle, manteniéndolos en condiciones y preservándolos.

Durante gran parte de la adolescencia continuó vinculado al hobbie, hasta que viajó a Córdoba para estudiar y al regresar se topó con la triste noticia de ya no contar con aquellas piezas que habían iniciado el camino de una pasión. “Cuando estaba fuera de la provincia mi madre decidió donar todos mis juguetes, donde estaban los autos. Se salvaron los soldaditos, que aun los tengo”, comenta.

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Los años fueron pasando, los intereses también, hasta hace unas dos décadas atrás, cuando Luis decidió volver a darle rienda suelta al coleccionismo. Al respecto destaca: “Empecé con una colección de vehículos marca Ferrari. Deberé tener unas 40 ferraris distintas. En la actualidad hay colecciones que llevo al día y después hay otras en donde solo adquiero la pieza que me gusta, como los autos del TC por ejemplo”, indicando que en la actualidad debe tener alrededor de unas 40 piezas coleccionables de distintas escalas.

El juego no tiene fin para Luis. En la actualidad asegura que cuando tiene una oportunidad, más que nada los domingos o feriados, le dedica tiempo de calidad al hobbie. Toma contacto con cada pieza, las que limpia delicadamente y acomoda. Para él eso es un juego, uno que pone muy feliz a su niño interior.

“Tengo una concepción, una filosofía. No hago nada en la vida que no me guste o no me cause placer. Eso el arte me lo ha marcado a fuego, y no solo en el arte, sino en todo lo que hago en la vida”, asegura con convicción el mimo sanjuanino.

Sobre el futuro de su colección asegura que lo que le está restando es más que nada espacio para poder exhibir cada una de las piezas, al menos para su disfrute. “Me gustaría tener un poco más de espacio y de a poco lo voy logrando, pero me falta lugar para tener vitrinas. Hoy en día hay cosas que las tengo en cajas o en mi habitación repartidas. No lo tengo exhibido para mi y eso es lo que me gustaría lograr”, finalizó Luis.

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