Una típica siesta y tarde con Zonda se vivió en San Juan. Tierra, polvo, hojas amarillas, incertidumbre sobre la asistencia a clases, fueron las características más significativas del viento que dejó su humedad en la Cordillera. La otra postal que nunca falta es la más perjudicial: los destrozos. Las fortisimas ráfagas ocasionaron la caída de ramas y árboles, postes de luz, y carteles. También hubo autos destruidos por los impactos.







