Por Celeste Roco Navea

Un clásico del verano sanjuanino son las tormentas. Lluvias intensas y granizo suelen registrarse en varios departamentos y si bien antes se presentaban con mayor frecuencia e intensidad en febrero, el cambio climático ha llevado a que los ciclos de tormentas también se modifiquen en la provincia. Ante esto, los productores suelen ser los mayores afectados y desde el Gobierno Provincial se ha habilitado una línea de asistencia para daños por granizo, por ejemplo. Pero, ¿cuánto impactan las lluvias en los cultivos?

Para responder esa pregunta, DIARIO DE CUYO consultó al investigar del INTA Maximiliano Battistella, quien brindó un detalle pormenorizado sobre el efecto que la lluvia pude provocar en los cultivos, teniendo en cuenta otros factores que entran en juego.

El especialista destaca que el impacto dependerá del tipo de cultivo y del momento del ciclo en el que se encuentre, aunque a rasgos generales, lluvias como las registradas en las últimas horas lavan los frutos, mientras que la baja de temperatura y humedad puede ser un alivio para algunos cultivos. Sin embargo, en caso de extenderse este fenómeno en el tiempo los problemas podrían comenzar a aparecer, representando más que un dolor de cabeza para los productores.

En el caso de la vid, que se encuentra en proceso de maduración, es donde hay que tener un mayor cuidado. Esto se debe a que, según detalla el especialista, en San Juan no es habitual la aplicación de preventivos para podredumbre, por lo que si el fruto se daña y hay una persistencia de alta humedad, pueden aparecer focos de putrefacción que lleve a perder producción.

“Eso dependerá del tiempo de exposición de los racimos a la humedad y lo que pase con el clima pasado el temporal.  Uno o dos días con lluvias no deberían generar grandes problemas. El problema aparece si después de este temporal persiste una alta humedad”, indicó Battistella.

En el caso de frutales, el “agua libre” como se considera este fenómeno que no responde a agua de riego, puede generar roturas en la superficie de la fruta, lo que facilita el ingreso de patógenos que afectan la calidad del cultivo.

Por su parte, con la alfalfa, uno de los cultivos de importancia en la matriz productiva de la provincia por su alta calidad, es conveniente no cegarlo, es decir, no cortarlo y dejarlo en el campo. Esto se debe a que puede retener humedad y es probable que luego no sirva para enfardar.

Si analizamos los cultivos de producción de semilla, dependiendo de la especie, si se está cerca de la cosecha la lluvia puede representar un problema debido a que se puede dar una pre germinación en el fruto, llevando a que se pierda la semilla.

Para Batistella, con las lluvias de las últimas horas no se deberían registrar inconvenientes en el corto y mediano plazo, siempre y cuando el fenómeno no se repita con la misma intensidad en las próximas semanas y lleve a que se extienda la presencia de humedad.

Al respecto, indicó: “Si persiste la humedad comenzarán a aparecer problemas en las hojas, hongos como peronóspera, que puede afectar las hojas de cultivo. Los viñateros deben estar atentos, considerando que es temprano para el ciclo de lluvias”.