Las automotrices que producen vehículos en la Argentina celebraron la aprobación en el Senado de la ley de modernización laboral, que incluye entre sus puntos centrales la eliminación del impuesto interno que se aplicaba sobre los autos (impuesto al lujo). La nueva norma fue respaldada por la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa), que la consideró un avance clave para el sector.
“La eliminación definitiva del impuesto interno constituye un paso clave para el sector, ya que contribuye a corregir distorsiones acumuladas en la estructura de precios, ordenar el esquema tributario y dotar de previsibilidad a las terminales y a toda la cadena de valor”, afirmó la asociación en un comunicado difundido tras la votación.
La entidad, que reúne a las 12 automotrices con producción en el país, expresó su acompañamiento a la iniciativa impulsada por el Poder Ejecutivo y destacó el trabajo conjunto con el Ministerio de Economía.
Para Adefa, la nueva normativa laboral “representa una oportunidad para impulsar la creación de empleo formal, reducir la litigiosidad y acompañar el proceso de transformación productiva que atraviesa la industria automotriz”. En este sentido, la definió como “un punto de partida relevante” frente a los desafíos que todavía enfrenta la economía argentina.
Cuánto pueden bajar los autos tras la eliminación del impuesto al lujo
El Senado aprobó el viernes el proyecto que había sido modificado la semana anterior en la Cámara de Diputados. Más allá del capítulo laboral, la norma incluye una batería de modificaciones tributarias. Entre ellas, la eliminación del impuesto interno —también conocido como impuesto al lujo— para una serie de bienes y servicios.
Autos, servicios de telefonía, pólizas de seguro, aviones y embarcaciones dejarán de estar alcanzados por el gravamen. Cada uno tributaba con alícuotas diferenciadas, por lo que el impacto será dispar según el caso.
En el caso de los vehículos, el impuesto alcanzaba hasta ahora a los modelos con precios superiores a $103.000.000, con una alícuota del 18%. A comienzos de 2025 el Gobierno ya había suspendido la primera escala, que afectaba a la franja media con una tasa nominal del 20%, y había reducido la segunda del 35% al 18 por ciento.
Con la eliminación total aprobada por el Congreso, el beneficio se extiende a todos los modelos que aún permanecían gravados.
En términos prácticos, un vehículo que hoy se comercializa a $125.000.000 podría bajar a alrededor de $108.000.000 tras la supresión del tributo, siempre que la reducción se traslade plenamente al precio final.
El sector venía siguiendo de cerca esta definición. Aunque el impuesto estaba asociado principalmente a los autos de alta gama, su existencia generaba distorsiones en distintos segmentos. Las pick-ups medianas tope de gama, por ejemplo, no pagan el tributo por estar clasificadas como vehículos comerciales, pero compiten en rangos de precios similares. La eliminación del gravamen podría provocar un reacomodamiento en esa franja del mercado.
En la industria sostienen que el nuevo marco es determinante “para la planificación productiva, las decisiones de inversión y el sostenimiento del empleo en el mediano y largo plazo”, remarcaron desde Adefa.
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Automotrices en Argentina.
La entidad también consideró que la decisión permite avanzar en la agenda de reducción de la carga tributaria a nivel nacional y abre la discusión sobre impuestos provinciales y municipales que impactan en la estructura de costos.
Para las terminales, la aprobación parlamentaria “reafirma la importancia del trabajo articulado entre el sector público, la industria y toda la cadena de valor para consolidar reglas claras, estables y sostenidas en el tiempo”. Con la sanción legislativa ya cerrada, el foco ahora pasa a la promulgación y a la reacción de las listas de precios, donde se verá si la baja del tributo se traslada de manera plena al consumidor.
La aprobación de la nueva normativa se produce en un contexto desafiante para la industria automotriz local. Según datos de Adefa, en enero las terminales instaladas en el país produjeron 20.998 unidades entre autos y vehículos comerciales livianos, una cifra alcanzada durante 12 días hábiles de actividad, tres jornadas menos que en el mismo mes de 2025.
El menor número de días de producción explica en parte la baja interanual del 30,1%, aunque no constituye el único factor.El promedio diario de fabricación en enero de 2025 fue de 2.003 unidades, mientras que en enero de 2026 descendió a 1.750 vehículos, lo que refleja una caída efectiva del 12,6% en la producción diaria, evidenciando el impacto negativo en el sector.
En la comparación mensual, la producción de enero respecto a diciembre mostró una disminución del 20,7%, similar a la registrada en el mismo período de 2025, cuando la caída fue del 20,9%. Sin embargo, al analizar la cantidad de días trabajados, el descenso se acentúa: en diciembre se produjeron 2.646 vehículos por jornada, casi 900 unidades más por día que en enero, lo que implica una caída del 33,8% al comparar ambos meses.
“Como estimamos a fin del año pasado, por la menor cantidad de días trabajados y la menor cadencia diaria por las adecuaciones en las plantas para la producción de nuevos modelos, los datos reflejaron una menor actividad comparado al mismo mes del año pasado. Para tener mayor precisión sobre el desempeño anual de las principales variables, habrá que aguardar al desarrollo del primer trimestre”, dijo Rodrigo Pérez Graziano, presidente de Adefa, en la presentación de las primeras estadísticas del año.
Adefa reúne a las 12 terminales con producción en el país, entre ellas Toyota, Volkswagen, Ford, General Motors, Renault, Stellantis, Mercedes-Benz, Nissan, Scania, Iveco, Agrale y Honda. En conjunto, representan la totalidad de la fabricación local de autos, utilitarios y camiones, y concentran el grueso de las inversiones y exportaciones del sector.