20 de julio de 2026 - 09:15

Pistacho: un empresario que invierte en San Juan propone incentivos como el RIGI

Productores de frutos secos y olivos habían planteado la falta de herramientas para el agro que requiere de inversiones a largo plazo.

En diálogo con DIARIO DE CUYO productores de la Cámara Olivícola y de la asociación de pistacheros que se encuentra en formación hablaron de un techo a la inversión por la falta de un régimen de incentivo que contemple sus condiciones. Ahora se sumó un empresario que invierte en la provincia, que apostó por los fideicomisos para producir pistachos.

Juan Ignacio Ponelli es el CEO de Agrofides, si bien no es de la provincia apostó por la producción de pistacho y tiene inversiones locales y pasa varios meses al año en San Juan. Dijo que “no hay una herramienta pensada para proyectos de la naturaleza de lo que hacemos, que soporte financieramente al productor durante los años de maduración de la planta, en los que el flujo de fondos es completamente negativo”.

El empresario dijo que si bien están el RIGI y el RIMI, que abarca el primero a desembolsos de más de 200 millones de dólares y el segundo a empresas medianas, que tienen tasas de inversión menores a 9 millones de dólares, no se encuadran dentro de estos montos. Pero no solo es ese problema el que ve, sino que también dijo que deberían tener una herramienta que contemple los tiempos y condiciones especiales de estos sectores agroindustriales.

Ante esta falta de apoyo por parte de la normativa los empresarios han encontrado algunas maneras de seguir invirtiendo, como el sistema de fideicomisos que propuso Ponelli en San Juan. Pero, según indicó, el crecimiento del pistacho y otros cultivos con plazos largo de retorno podría ser un 20% mayor si tuvieran un régimen particular.

Pedido amplio por parte de los productores

En junio los productores de olivos, representados por la Cámara Olivícola de San Juan, junto a un grupo de inversores en el pistacho, denunciaron esta falta de incentivos. Daniel Fernández, referente de los olivícolas dijo que se estaba dejando afuera “a un amplio universo de compañías que invierten en la economía real montos relevantes”. A esto se sumó también Patricio Vallejos, que es parte de la cámara pistachera en formación, quien señaló que hoy “se le pone un pie en el cuello a los productores”.

Uno de los puntos que resaltaron es que no tener un marco que haga más fácil sostener inversiones cuyo retorno puede demorar hasta una década termina desalentando a inversores grandes. Más aún cuando deben competir con sectores como minería, petróleo y energía, que pueden tener los beneficios del RIGI.

Ponelli explicó que tampoco cuentan con instrumentos financieros más tradicionales, como pueden ser créditos a tasas bajas, hipotecas para comprar tierras con periodos de gracia o leasing. Todos estos mecanismos permiten a quien va a producir pistacho hacer la inversión y disminuir los flujos negativos mientras esperan que se desarrollen las plantas, que tardan entre 7 y 10 años para llegar a su máximo de producción.

Alternativas que fueron adoptando

Ponelli explicó que a pesar de que tienen condiciones negativas si se comparan con otros sectores alcanzados por el RIGI, han logrado avanzar con inversiones a partir de estrategias propias. Una de ellas es la que su empresa está aplicando: un fideicomiso donde múltiples interesados pueden aportar para la puesta en marcha de una finca productiva.

Según el empresario, cumplieron con las expectativas en la primera oferta, en la que buscaban reunir al menos 3 millones de dólares para hacer una primera plantación de 100 hectáreas en Sarmiento. Para esto cada uno de los integrantes del fideicomiso se sumó con un monto mínimo de 30.000 dólares. El proyecto se puede ampliar a 300 hectáreas, para lo que seguirán buscando interesados.

Pero además de generar formas de financiamiento que protejan a los interesados de una espera que incluye gastos altos y prácticamente ningún retorno, otra apuesta fue la tecnología. “Lo que hace el sector pistachero es ser extremadamente eficiente y competitivo por su cuenta para poder lograr rentabilidad”, dijo.

Enfrentan un desafío porque los competidores más importantes de Europa y Estados Unidos tienen subsidios y apoyos estatales para mantener la producción. A esto se suma el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, que incentiva el ingreso de producción de otros países al país, mientras las condiciones siguen siendo más beneficiosas del otro lado del Atlántico.

Menos velocidad para un sector con potencial

El pistacho es un fruto para el que la demanda viene aumentando hace años, con dos grandes impulsos recientes por el chocolate Dubai y luego la guerra en Medio Oriente. San Juan tiene el 90% de la producción nacional, gracias a que la provincia fue pionera en la producción y es uno de los pocos lugares donde se dan las condiciones para que las plantas lleguen al máximo de kilaje por temporada.

Aun así, la producción nacional va prácticamente toda al consumo interno, ya que el mercado nacional todavía no logra cubrirse del todo. La expectativa está en generar más hectáreas y que con estas se pueda cubrir tanto el consumo de los argentinos como iniciar una exportación a mayor escala.

Para Ponelli, que no haya incentivos pensados está reduciendo la velocidad de estos procesos. Un factor clave es por ejemplo que el IVA se convierte en costo “en especial durante los primeros 5 o 6 años que dura la inversión inicial”. Durante este tiempo los productores deben generar la infraestructura, la mayoría apuesta por energías renovables y sistemas eficientes tanto a nivel hídrico como ecológico en generar y generan empleo local.

“Pero el IVA se termina convirtiendo en un costo financiero muy alto, en lugar de ser un crédito fiscal recuperable”, criticó Ponelli. Solo reduciendo este costo la superficie cultivada podría crecer un 20% más rápido, dijo el empresario.

Pero además, señaló que este tiempo en el San Juan y por lo tanto Argentina no suma producción se traduce en “oportunidades de mercado perdidas, porque los eventos globales que disparan los precios no se pueden cubrir desde el país y ganan otros productores”.

Finalmente, dijo que la provincia pierde también la oportunidad de avanzar en una diversificación de la matriz productiva. Esto deja la economía local “muy dependiente de la minería, que no es algo beneficioso para nadie”, dijo.

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