La propuesta era que todo aquel que se animara dibujara y que, quien no lo hiciera, pudiera observar el desarrollo de las obras de arte en vivo. Así se difundió la Noche del Dibujo, organizada en el Museo de Bellas Artes Franklin Rawson.
La propuesta era que todo aquel que se animara dibujara y que, quien no lo hiciera, pudiera observar el desarrollo de las obras de arte en vivo. Así se difundió la Noche del Dibujo, organizada en el Museo de Bellas Artes Franklin Rawson.
Algunos de los asistentes terminaron animándose a más y, además de hacer los dibujos en los papeles dispuestos para eso, pintaron los azulejos de los baños del Museo.
Desde caricaturas de músicos hasta animales de distintos colores y hasta inscripciones quedaron plasmados en las paredes.
La actividad, que se realizó por segunda vez, convocó a dibujantes, ilustradores, muralistas y grafiteros, además del público en general.