Con botas o descalzos, con zapatos de tacón o puntas, con alpargatas o zapatillas urbanas, hoy todos losbailarinesargentinos celebran su día. ¿Y por qué hoy? Porque el 28 de febrero de 1947 nació Jorge Donn, una figura destacada de la danza argentina, que alcanzó fama mundial.
La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires instituyó esta fecha en agosto de 1994, mediante la ordenanza N° 47619.
Quizás algunos confunden el Día del bailarín con el Día Nacional de la danza en Argentina, que se conmemora cada 10 de octubre para recordar a los bailarines del Ballet Estable del Teatro Colón que fallecieron en un trágico accidente aéreo el 10 de octubre de 1971.
¿Quién fue Jorge Donn?
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Jorge Raúl Itovich Donn -tal era su nombre completo- dio sus primeros pasos en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, guiado por la emblemática María Fux. Pero fue en 1962, cuando tenía apenas 15 años, que su camino se cruzó con el del emblema francés Maurice Béjart, quien giraba por Argentina con su Ballet del Siglo XX. Béjart quedó fascinado con Donn, quien a los 16 se instaló en Bruselas. Allí se convirtió en la musa del coreógrafo, que creó para él piezas de la jerarquía de Bhakti, Nuestro Fausto y Adagietto.
En 1976, Jorge Donn asumió la dirección artística del Ballet del Siglo XX, cargo que ocupó durante doce años antes de fundar su propia compañía, L’Europa Ballet, en 1988.
El gran salto a la mesa roja
Aunque el mundo del ballet ya lo veneraba, su consagración llegó en 1981, cuando se estrenó el film de Claude Lelouch "Los unos y los otros". Fue donde interpretó a Boris Itovich y en ese rol, Jorge Donn inmortalizó el Bolero de Ravel.
¿Por qué tuvo tanta repercusión? Antes que nada, por su magnetismo y entrega interpretativa; pero también porque esa danza había sido tradicionalmente interpretada por mujeres (como Maya Plisétskaya) y él fue el primer hombre en bailar sobre la famosa mesa roja.
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El Bolero de Ravel
Un adiós prematuro
Galardonado con el premio Nijinsky, Jorge Donn falleció el 30 de noviembre de 1992 en Lausana, Suiza, debido a complicaciones derivadas del sida. Tenía apenas 45 años, pero ya había redefinido la danza contemporánea del siglo XX.