Alexander Nahuel Guzmán Silva, conocido como “El Chileno”, aceptó su responsabilidad penal por haber disparado a quemarropa contra el ex de su pareja en un violento episodio ocurrido en Chimbas y fue condenado a un año y tres meses de prisión efectiva.

El hecho, que pudo terminar en tragedia, ocurrió el 7 de noviembre de 2025, en el interior del barrio Santo Domingo, y generó una fuerte conmoción social. La víctima, de apellido Molina, recibió cinco disparos en la zona de los glúteos y muslos, pero logró sobrevivir.

Según la investigación de la UFI Genérica, a cargo ahora de la fiscal Daniela Pringles, la fiscal ayudante Belén Sánchez y los auxiliares Micaela Fernández y Rodrigo Herrera, alrededor de las 21 horas, Molina llegó al lugar para dejar a su hijo en la casa de su expareja. En ese momento apareció Guzmán Silva, actual pareja de la mujer, a bordo de un Toyota Corolla.

Desde el interior del vehículo, “El Chileno” exhibió un arma calibre 38 y comenzó a disparar, obligando a la víctima a huir. Cinco proyectiles impactaron en su cuerpo mientras escapaba, ante la presencia de vecinos y menores de edad. Todo el ataque quedó registrado por tres cámaras de seguridad de la zona.

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Molina fue auxiliado por vecinos y trasladado de urgencia al Hospital Rawson, donde logró ser estabilizado.

Dos meses prófugo y captura en Buenos Aires

Tras el ataque, el agresor se dio a la fuga y permaneció casi dos meses prófugo. La Brigada de Investigaciones de la UFI Genérica realizó allanamientos y tareas de inteligencia hasta determinar que se encontraba en Guernica, provincia de Buenos Aires.

Finalmente, el 29 de diciembre, Guzmán Silva fue detenido en el partido Presidente Perón. Con el exhorto judicial correspondiente, personal policial sanjuanino viajó a Buenos Aires y concretó su traslado a San Juan, donde quedó alojado en una dependencia policial.

Ante la contundencia de las pruebas —registros fílmicos, pericias balísticas, testimonios y evidencia digital— “El Chileno” aceptó haber cometido el ataque, lo que permitió avanzar hacia una resolución judicial.

La Justicia lo condenó a un año y tres meses de prisión efectiva, una pena agravada por el hecho de que ya contaba con una condena anterior en suspenso, lo que cerró cualquier posibilidad de un beneficio alternativo.

Además del delito de abuso de arma, la Fiscalía le imputó amenazas simples en dos hechos.

La causa también dejó al descubierto un conflictivo trasfondo familiar, con denuncias cruzadas, restricciones judiciales y amenazas posteriores al ataque, algunas de ellas dirigidas a familiares de la víctima, lo que agravó aún más la situación procesal del imputado.