Una causa por lesiones y amenazas agravadas reveló una trama de terror y manipulación que culminó en una condena de cumplimiento efectivo para el agresor. Una relación de pareja, que duró aproximadamente un año, estuvo marcada desde sus inicios por un contexto de violencia física, verbal y psicológica. Sin embargo, el punto más crítico se dio en la casa del ahora condenado en Rawson.
El calvario de una mujer, identificada como A.M.M., se intensificó el 21 de noviembre de 2025. Su ex y padre de su hijo F.A.R. la contactó vía Facebook para pedirle que fuera a su casa con su bebé de apenas dos meses de vida, con la supuesta intención de entregarle leche y pañales. Una vez que la mujer ingresó a la vivienda, el agresor le quitó el celular y cerró la puerta con llave.
En ese momento, el hombre expresó la frase que definió este caso: “No vas a salir porque el niño tiene que estar con su padre, si cruzas la puerta, no salís viva”. Bajo esta amenaza, mantuvo a la mujer incomunicada y cautiva, llegando incluso a interceptar mensajes de la madre de la víctima para ocultar lo que estaba sucediendo.
Durante los días de encierro, la violencia física fue constante. El 23 de noviembre, tras consumir cocaína, Flores atacó brutalmente a su expareja. En un intento desesperado por salvar su vida, la mujer salió corriendo del lugar —incluso dejando a su bebé dentro—, pero fue alcanzada por el agresor, quien la perseguía con un cuchillo.
Según el informe fiscal, F.A.R. la arrastró del pelo, le propinó puntapiés en la espalda y la asfixió contra una pared hasta dejarla sin aire. No conforme con esto, utilizó el arma blanca para obligarla a entrar nuevamente a la casa, causándole una herida punzante en la espalda. El ciclo de agresiones continuó días después, cuando ante los reclamos de la mujer por la falta de leche para el niño, Flores volvió a golpearla y la amenazó: “Te voy a matar… yo voy a salir, pero vos te vas a quedar sin tu madre”.
La víctima logró escapar el 26 de noviembre, aprovechando que el agresor se quedó dormido y dejó la puerta abierta. Tras contactar a su hermana y ser rescatada en un remís, radicó la denuncia ante la Unidad Fiscal CAVIG. Incluso después de la denuncia, F.A.R. continuó el hostigamiento enviando mensajes cargados de insultos y nuevas amenazas de muerte a través de redes sociales.
Finalmente, la justicia resolvió condenar al acusado a la pena de un año de prisión efectiva por ser considerado autor material de lesiones leves agravadas por el vínculo y por ser cometidas en contexto de violencia de género, en concurso con amenazas agravadas por el uso de arma. El juez Alberto Caballero resolvió además como medida cautelar la prisión preventiva hasta que el acuerdo de juicio abreviado quede firme.

