Un grave episodio ocurrido en la madrugada del martes 6 de enero en el barrio Sierras de Marquesado, en Rivadavia, terminó con un adolescente de 16 años herido por disparos de balas de goma, en medio de un confuso y tenso procedimiento policial que ahora es investigado por la Justicia.
Según la denuncia radicada ante la UFI, el hecho se produjo cerca de la 1.30 de la madrugada, en jurisdicción de la Comisaría 38va. De acuerdo al relato de la mamá del muchacho herido y de los vecinos del complejo habitacional, desde hace tiempo el sector este viene siendo hostigado por un grupo conocido como “La banda del caserón”, que opera en la zona oeste del barrio y estaría integrado por sujetos que arrojan piedras y realizan disparos con armas caseras cuando ven personas reunidas o niños que simplemente juegan.

En diálogo con DIARIO DE CUYO, J.A. (36), mamá del menor herido, resaltó que esa madrugada, un grupo de jóvenes se encontraba tomando una gaseosa en la casa de un amigo cuando, desde un Centro Integrador Comunitario (CIC) en construcción y sin iluminación, comenzaron a caer pedradas y “tumberazos”. Como consecuencia del ataque, se rompieron vidrios y un panel solar, lo que provocó que varios vecinos salieran a la calle y se comunicaran con el 911.
Siempre según el testimonio de los damnificados, la Policía no llegó en un primer momento y los agresores regresaron para realizar un segundo ataque, aunque huyeron al advertir la presencia de los patrulleros. En ese contexto, se escucharon disparos al aire y los vecinos reclamaron a los uniformados por qué no intervenían en el otro sector desde donde provenían las agresiones.
La situación violenta escaló rápidamente. J.A. aseguró que al expresar su reclamo, un efectivo se le acercó de manera “intimidante”. “Cuando vino como para pegarme, mi hijo se interpuso”, declaró. En ese momento, según la denuncia, un policía cargó su arma y disparó a quemarropa, ya que estaba a aproximadamente un metro de distancia.

El adolescente recibió 11 impactos de balas de goma, en el abdomen, brazos y una mano. La madre asegura haber escuchado al mismo efectivo decir “le di, le di” antes de que los policías se subieran al móvil y se retiraran del lugar.
Ante la ausencia de una ambulancia, los familiares trasladaron al menor en un vehículo particular, hasta encontrarse con el servicio de emergencias en el camino. El joven fue sometido a tomografía con contraste y permaneció en observación, aunque actualmente se encuentra fuera de peligro, con fuertes dolores corporales.
La denuncia fue formalizada el martes ante la UFI, que ya inició una investigación. Además, vecinos manifestaron que observaron a los uniformados retirar los cartuchos que habían quedado en el suelo tras el operativo.
“Necesitamos seguridad pero que los responsables de eso no ataquen a los vecinos que no tienen nada que ver en esos enfrentamientos”, cerró la mujer.

