La investigación por el violento ataque a una joven, que terminó baleada en Rawson, tiene a su primer imputado. A José Miguel Garramuño, apodado "El Punga" o "Gatillo Fácil" le achacaron el delito de tentativa de homicidio criminis causa, lo que podría terminar en una condena de 10 a 15 años de prisión.
Imputación grave
Esta figura se le da a la persona que trata de matar a otra para asegurar el resultado de otro delito, en esta situación, fue el robo, según la teoría fiscal de la UFI Delitos Contra La Propiedad. El principal sospechoso de realizar esos disparos fue Garramuño, que en la audiencia estuvo representado por el abogado particular Nicolás Gómez Camossi.
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El juez Eugenio Barbera y el imputado Garramuño.
El fiscal Leonardo Villalba pidió, ante el juez Eugenio Barbera, un plazo de un año para profundizar la causa y consolidar las pruebas contra el acusado, un viejo conocido de la Justicia por su historial ligado al uso de armas de fuego y que recibió dos condenas, recientemente, por causas tramitadas en Flagrancia y la UFI Genérica.
A raíz de su detención por Flagrancia, el fiscal solicitó allanamientos en tres domicilios vinculados con el detenido, en Chimbas y Rawson, y allí encontraron dos cascos, uno negro y otro rojo, descriptos por las víctimas, además una campera negra, que habría sido usada por el conductor de la moto, prófugo.
Esto se suma a las dos armas secuestradas a "El Punga" o "Gatillo Fácil", una pistola y un revólver con sus municiones, también descriptas por las víctimas. Estas serán peritadas para ver si coinciden con los proyectiles que recibió Alfaro en el robo.
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Leonardo Villalba, junto con su equipo de la Fiscalía Delitos Contra La Propiedad.
El violento hecho en Rawson
El hecho ocurrió alrededor de las 5.30 de la madrugada del miércoles 15 de abril de 2026, en el barrio Güemes, Rawson. Micaela Alfaro, de 20 años, caminaba junto a su pareja, como todos los días para ir a su trabajo en un gimnasio, hacia una parada de colectivo, cuando fueron sorprendidos por dos motochorros. El intento de robo derivó en un forcejeo y, en cuestión de segundos, uno de los atacantes abrió fuego. Se escucharon varios disparos. Dos de los proyectiles impactaron en el abdomen y en la espalda a la altura de la zona lumbar.
El parte médico confirmó lesiones de consideración: daño en el colon y compromiso óseo en la columna, con afectación en la quinta vértebra.
Las sospechas de fiscalía indican que Garramuño y su cómplice, que sigue prófugo, quisieron volver, pero un vecino de la zona, que es policía, salió a disudirlos con disparos, usando su arma reglamentaria.
Tras el ataque, los delincuentes escaparon con el celular y la cartera de la víctima. Sin embargo, el avance de la investigación permitió identificar a Garramuño como el principal sospechoso.
Detención fortuita
En un hecho fortiuito, la detención de Garramuño se produjo al otro día del asalto, el jueves 16 de abril, en inmediaciones de Avenida Benavídez, en Villa del Sur, Chimbas. En ese momento, el acusado llevaba dos armas ocultas en una tela: una pistola calibre 9 milímetros con la numeración limada y once cartuchos en el cargador, y un revólver calibre 22 largo completamente cargado.
Por esta tenencia y otros hechos con armas de fuego, recibió dos condenas que totalizaron una pena única de siete años de cárcel, que ya cumple en el Servicio Penitenciario Provincial. Por este motivo, Villalba aclaró que no pedía la prisión preventiva, porque ya la tenía impuesta.
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El prontuario de Garramuño refuerza la hipótesis fiscal. Con más de una década de antecedentes, su alias no es casual: los investigadores lo vinculan a reiterados episodios donde las víctimas fueron atacadas a tiros, incluso por la espalda, una modalidad que vuelve a aparecer en este caso.
Con estos elementos, la Fiscalía busca avanzar en una imputación firme en una causa que expone, una vez más, la violencia armada en hechos de inseguridad y la reincidencia de delincuentes con antecedentes graves.