La investigación por el violento episodio ocurrido en el barrio Los Olivos, en Santa Lucía, dejó de tramitarse en Flagrancia y pasó al sistema ordinario o acusatorio . La decisión fue adoptada por el juez interviniente, Carlos Lima, quien se declaró incompetente al considerar que la causa presenta una complejidad probatoria que excede el ámbito de ese procedimiento especial.
La medida fue resuelta durante una audiencia, luego de un planteo formulado por las defensas de los imputados. Desde el Ministerio Público Fiscal se opusieron al pedido, aunque el magistrado finalmente hizo lugar al planteo y remitió el expediente al fuero ordinario. Pese al cambio de competencia, los dos acusados continuarán privados de la libertad.
Una emboscada por un televisor en Santa Lucía
De acuerdo con la investigación, todo ocurrió el pasado 29 de junio, alrededor de las 17:56, cuando Gustavo Andrés Galleguillo Muñoz y su pareja, Micaela Belén Lucero, descendieron de un vehículo de aplicación a media cuadra del complejo de departamentos donde residían, sobre calle René Favaloro, en el barrio Los Olivos.
Según la acusación, dos hombres se adelantaron del grupo. Uno de ellos, conocido como "Román", llevaba una pistola y vestía una campera de la Selección Argentina. El otro portaba un revólver cromado con cachas marrones. En ese momento se efectuaron disparos, primero al aire y luego en dirección a la pareja, aunque ninguno de los proyectiles impactó sobre las víctimas.
Golpes, amenazas y el robo del celular
Mientras los hombres intimidaban a Galleguillo, varias mujeres rodearon a Lucero, la insultaron, le revisaron los bolsillos, la golpearon y le arrancaron mechones de cabello.
La mujer intentó registrar la agresión con su teléfono celular Redmi 14, pero una de las agresoras se lo arrebató mientras continuaban golpeándola. Tras ello logró escapar corriendo del lugar.
En simultáneo, Galleguillo fue reducido por los dos hombres armados, quienes lo sujetaron del cuello y lo obligaron a caminar hasta su departamento mientras lo golpeaban reiteradamente en la cabeza con las armas de fuego y le exigían que devolviera el supuesto televisor, bajo amenazas de muerte.
Lo obligaron a ingresar a su casa
Al llegar al domicilio, los agresores encontraron una ventana violentada. Como la pareja tenía las llaves y ya había escapado, obligaron a Galleguillo, apuntándole con un arma, a ingresar por la ventana.
Una vez dentro, le ordenaron encender la luz y mostrar el televisor que había en la vivienda. La víctima exhibió un televisor Philips de 32 pulgadas y explicó que era de su propiedad desde hacía tiempo.
Al advertir que no era el aparato que buscaban, los acusados continuaron amenazándolo de muerte mientras insistían con que devolviera el televisor.
Encerrado dentro de su vivienda, Galleguillo logró refugiarse en el baño y llamó al 911 para pedir auxilio. Paralelamente, Lucero consiguió un teléfono prestado por un vecino y también alertó a la Policía sobre la presencia de personas armadas y los disparos.
La detención de los acusados
Cuando personal de la Comisaría 29ª llegó al complejo habitacional, uno de los sospechosos escapó en motocicleta.
Los otros dos hombres ingresaron intempestivamente al departamento de una vecina, Tamara Sarmiento, donde permanecían únicamente ella y sus hijos. Según la investigación, los sujetos se negaron a retirarse y se ocultaron en una habitación de la planta alta.
Con autorización de la propietaria, los efectivos ingresaron al inmueble y detuvieron a Alfredo Nicolás Molina y Alberto Emanuel Castro.
Durante el procedimiento secuestraron dos cargadores de pistola calibre 9 milímetros con municiones, siete vainas servidas calibre .32, un cartucho intacto del mismo calibre, una hoja de cuchillo de 37 centímetros y el teléfono celular Redmi 14 perteneciente a Micaela Lucero.
Además, debajo de una cama encontraron una campera y un par de zapatillas con manchas de sangre que uno de los detenidos se había quitado, presuntamente para modificar su apariencia. Las armas de fuego utilizadas durante el ataque no fueron halladas.
Las lesiones y las imputaciones
Galleguillo sufrió tres heridas cortantes en la cabeza que requirieron suturas, con un tiempo estimado de veinte días de curación y quince días de incapacidad.
Por su parte, Lucero presentó cervicalgia leve, edema frontal y pérdida de cabello por arrancamiento, con dos días de incapacidad.
La Fiscalía atribuye a Alberto Emanuel Castro los delitos de privación ilegítima de la libertad coactiva agravada por la participación de tres o más personas, en concurso ideal con lesiones leves, además de robo agravado en poblado y en banda y violación de domicilio.
En tanto, Alfredo Nicolás Molina fue imputado como coautor sucesivo de la privación ilegítima de la libertad coactiva agravada y por violación de domicilio.
Con el pase del expediente al sistema ordinario, la investigación continuará bajo ese fuero penal debido a la cantidad de pruebas pendientes, la gravedad de los delitos atribuidos y la complejidad de los hechos reconstruidos por la Fiscalía.