Postura. En Tribunales aseguran que Medina Palá quiere continuar este año en la Corte y que entiende que debe presidirla. No es el único que piensa así. En cambio, hay cortistas que sostienen que el turno es para Adolfo Caballero.

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Puertas adentro en el segundo piso de Tribunales, Ángel Humberto Medina Palá está poniendo fichas para seguir este año en la Corte de Justicia. Pero no lo hace para ser uno más de los cinco integrantes sino para desempeñar el cargo de presidente del máximo tribunal que originalmente le tocaba. Ya cumplió ese rol en 2016, pero interpreta que la ley le da la posibilidad de continuar por este periodo. Sin embargo, hay ministros que entienden que por la renovación anual establecida en la Constitución, el que debe ocupar el sillón es Adolfo Caballero. En la puja hay un tema de fondo: si Medina Palá no es la más alta autoridad judicial, las chances de que pueda renunciar se incrementan. Es decir, se abriría la segunda vacante en la cúspide de un Poder esencial del Estado, la cual viene recibiendo críticas desde hace años por su falta de reacción para tomar medidas centrales para mejorar el servicio de justicia.


Las intrigas en la Corte fueron confirmadas por dos fuentes calificadas, que además aseguraron que las diferencias han llevado a que aún no se defina quién será el presidente a partir del 1 de marzo, aunque, pese a las intenciones de Medina Palá, todo parece encaminado para que el titular sea Caballero. Después de 20 años, el máximo tribunal atravesó en diciembre por el cambio de uno de sus miembros. Fue por la renuncia de Carlos Balaguer y quien lo reemplazó fue el exfiscal de Estado, Guillermo De Sanctis (ver recuadro). Esa vacante generó sobradas expectativas en todos los sectores y una nueva acentuaría las perspectivas de una renovación mayor.
Medina Palá tiene 74 años y está en condiciones de jubilarse con el 82 por ciento móvil. Sin embargo, no ha dado señales públicas de dar un paso al costado. De hecho, apuesta a continuar en el máximo tribunal y sostiene que le corresponde seguir ejerciendo la presidencia. Las fuentes explicaron que apunta al cargo para encabezar inauguraciones de mecanismos que se impulsaron en los últimos dos años, como el fuero de Flagrancia y el Régimen Penal Juvenil, o dar el puntapié inicial para la Ciudad Judicial.

Medina Palá fue designado como cortista en 1994. Es el más antiguo de los 5 miembros. 


El cortista se hizo cargo del sillón luego de que Balaguer presentara la renuncia en febrero del año pasado. Desde entonces, fue pidiendo licencia hasta que le salió el beneficio del retiro, cosa que sucedió en noviembre. Su fundamento para repetir se basa en el artículo 10 de la ley Orgánica de Tribunales. El mismo establece que “en ausencia o impedimento del Presidente, lo reemplazará provisionalmente el ministro al que le correspondiere sucederle”. Otro párrafo señala que “cuando el reemplazo se produzca por causa de fallecimiento, renuncia o cesación definitiva, y el Ministro encargado de sucederle hubiese comenzado después del 30 de septiembre, el Ministro continuará en ejercicio de la Presidencia”. En definitiva, la interpretación que se hace de la norma, en la que coinciden muchos en Tribunales, es que no se le debe contar a Medina Palá el periodo 2016, por lo que le corresponde desempeñar el cargo este año, el cual estaba fijado con anterioridad.


En cambio, la postura de Caballero, que acompañarían José Soria Vega y Guillermo De Sanctis, es que la Constitución señala que “la Presidencia del cuerpo es desempeñada anualmente y por turno”, dijeron las fuentes. Es decir, que Medina Palá ya cumplió el suyo.

Caballero y Caballero Vidal fueron nombrados en 1995 y Soria Vega en 1996.


Es el planteo que va ganando lugar y que de imponerse, podría concretar lo que el cortista le dijo en la intimidad a Balaguer cuando se fue: “A lo mejor te sigo el año que viene (por 2017)”.

 

Cambio histórico

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Tras la renuncia de Carlos Balaguer, se disparó el mecanismo de recambio en la Corte de Justicia. Al concurso se anotaron 40 postulantes, una cifra inédita aseguraron en Tribunales, ya que en los procesos que se hicieron en los ‘90 para seleccionar a los ministros, la cantidad no estuvo ni cerca. De los anotados, participaron 38, debido a que a uno se le dio de baja porque no reunía los 10 años de ejercicio profesional de la abogacía y el restante no fue a la entrevista en el Consejo de la Magistratura. En el tramo final quedaron ternados Guillermo De Sanctis, Jorge Alvo y la jueza Adriana Tettamanti. Lo histórico del recambio llevó a que desde el departamento de Ciencias Jurídicas de la Facultad de Ciencias sociales de la Universidad Nacional de San Juan invitaran a los tres candidatos a participar de una exposición pública de sus ideas y planes. Sin embargo, ninguno aceptó.


En diciembre, la Cámara de Diputados realizó una sesión extraordinaria, en la que por mayoría, los legisladores designaron a De Sanctis como el flamante ministro de la Corte.