Jesús María fue escenario del nacimiento de una nueva figura de la doma nacional. Y el acento fue sanjuanino. Con apenas 19 años, Benjamín Javier Costa se consagró campeón en la categoría bastos con encimera lisa del Festival Nacional de Doma y Folclore de Jesús María, escribiendo una página que ya forma parte de la historia grande del gauchaje provincial.

El joven jinete tuvo un estreno soñado en la tradicional fiesta cordobesa, que este año celebró su 60° aniversario. Desde la primera noche, su desempeño fue sólido, parejo y convincente, cualidades que lo sostuvieron siempre entre los primeros puestos de la tabla acumulada y que, con el correr de las jornadas, terminaron inclinando la balanza a su favor.

La actuación de Costa no pasó desapercibida entre jurados, especialistas y público. Monta tras monta, fue construyendo una campaña impecable que lo llevó a liderar el acumulado de su categoría, consolidando su nombre como una de las grandes revelaciones del festival.

Pero la consagración tuvo su noche cumbre. En la última jornada, el anfiteatro de Jesús María vibró con una actuación que combinó técnica, coraje y temple. En la monta número 25 —la última de la categoría bastos con encimera lisa—, el sanjuanino enfrentó al caballo “El Antojo”, de la tropilla Los Malacara, y ofreció una performance impecable que desató la ovación total del público y selló definitivamente su coronación como campeón.

Además del talento, Costa dejó un fuerte mensaje dentro del campo de la jineteada. En cada una de sus montas utilizó casco, una decisión personal tomada luego de haber sufrido una fuerte lesión en el rostro en una competencia anterior. Un gesto que fue destacado por especialistas y que marcó un precedente en materia de seguridad en un deporte tradicionalmente ligado al riesgo.

Jesús María volvió a ser testigo del nacimiento de una figura y San Juan sumó un nuevo nombre a su rica historia en la doma nacional. Benjamín Javier Costa no solo fue campeón: fue protagonista, fue ejemplo y dejó claro que el futuro de la jineteada también se escribe con juventud, responsabilidad y talento.