El dólar oficial se mantuvo por debajo de los $1.400, mientras el dólar blue sigue sin movimientos en San Juan

La mayor liquidación del agro y el superávit externo favorecen al dólar oficial, además permiten al Banco Central acumular reservas.

El dólar mayorista cerró a $1.392,5 este martes y mantiene una distancia con el techo de la banda cambiaria del 19,7%. El volumen operado en el segmento contado superó los u$s438,1 millones.

En tanto, los contratos de dólar futuro operaron con subas generalizadas de hasta el 0,4%. El mercado "pricea" que el tipo de cambio mayorista se ubicará a $1.414 a fines de abril. En total, se operaron unos u$s977 millones en la jornada.

En cuanto al segmento minorista, el promedio de entidades financieras elaborado por el Banco Central (BCRA) alcanzó los $1.418,87 para la venta. Asimismo, el billete se mantuvo a $1.415 para la venta en Banco Nación (BNA). Así, el dólar tarjeta o turista, equivalente al dólar oficial minorista más un recargo del 30% deducible del Impuesto a las Ganancias, se ubicó en $1.839,5.

Entre los dólares financieros, el dólar MEP opera estable a $1.429,40, mientras que el dólar CCL escala 0,4% a $1.429,4. En el mercado informal, el dólar blue continúa a $1.400 para la venta en la city porteña y en San Juan, como viene ocurriendo desde hace varios días, continúa en $1.440.

En ese contexto internacional inestable, el mercado cambiario local volvió a exhibir una relativa estabilidad y ya cotiza en mínimos de la era Macri, según un informe de Salvador Vitelli (Romano Group). Así, el dólar oficial cerró sin cambios a $1.415 en los bancos, en una rueda en la que el BCRA compró u$s30 millones.

Por qué sigue bajando el dólar

El escenario actual responde a una combinación de factores que configuran una suerte de "pax cambiaria". Por un lado, la liquidación de divisas del complejo agroexportador comenzó a acelerarse con el inicio de la cosecha gruesa. Por otro, la economía muestra un superávit comercial que refuerza la oferta de dólares.

Abril marca el ingreso más significativo de divisas genuinas del año, con la soja y el maíz como protagonistas. Este flujo estacional permite al BCRA intervenir con mayor margen y sostener el esquema de crawling peg sin sobresaltos.

A este impulso se suma un cambio estructural: el aporte positivo del sector energético y de servicios. La menor necesidad de importaciones de energía —impulsada por el desarrollo de Vaca Muerta— y el crecimiento de las exportaciones basadas en el conocimiento contribuyen a equilibrar la balanza externa.

El resultado es un mercado con menor presión sobre el tipo de cambio, donde la demanda se mantiene acotada. Inciden en este comportamiento la debilidad de las importaciones y el aumento de los depósitos privados en dólares, que alcanzaron niveles récord cercanos a los u$s38.700 millones.

En este contexto, tanto el dólar MEP como el CCL se mantienen contenidos, sin drivers claros para una suba significativa. De cara a los próximos meses, el mercado espera que las cotizaciones alternativas se muevan dentro de rangos acotados, con una brecha cambiaria en niveles históricamente bajos.

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