Por Celeste Roco Navea

Desde el arribo de las aplicaciones móviles que conectan a pasajeros con conductores particulares, por fuera de taxis y remises, hubo gran molestia y enojo tanto de parte de empresarios como desde los gremios que nuclean a los taxistas y remiseros, argumentando que las apps fomentan la competencia desleal, entre otros puntos de crítica. Con la nueva Ley de Transporte se vendrán cambios sustanciales en el servicio en San Juan, pero hay preocupación desde algunos sectores por la realidad que atraviesan.

La migración de taxistas a las aplicaciones es evidente. Así lo señalaron desde el Sindicato de Peones de Taxi de la provincia. Gustavo Gómez, referente del gremio, aseguró a DIARIO DE CUYO que parte de esa migración se puede observar en la cantidad de trabajadores que hay en las plataformas. “Legales son 1.800 y de las aplicaciones calculamos que hay unos 6.000 autos en San Juan. Es impresionante la diferencia, pero es porque mucha de la gente que se queda sin trabajo o trata de sumar un ingreso agarra el auto y trabaja para una aplicación”, destacó Gómez.

Otro de los aspectos en donde detectan la migración es en la falta de renovación de carnet. Quienes trabajan en servicios de taxi o remises, deben contar con carnet profesional para prestar el servicio; mientras que aquellos que brindan el servicio por medio de sistemas como Uber o Didi lo pueden hacer con la licencia normal. De acuerdo al “de boca a boca”, varios son los trabajadores que vencido el carnet profesional decidieron no renovarlo, tras contar con la posibilidad de seguir brindando el servicio de manera particular bajo una de las aplicaciones vigentes en la provincia.

Para Daniel Pérez, propietario de Remis Oeste, la migración es real, pero inestable. Entiende que al menos hasta que se reglamente la Ley de Tránsito (que tiene un plazo de 120 días desde su aprobación que fue en diciembre de 2025 y cuyos cambios reales se verían a mediados de abril de este año) se transitará un periodo de cambios. Al respecto comentó a DIARIO DE CUYO: “Van y vuelve. Hay taxistas que se meten en las aplicaciones, pero luego vuelven a las agencias. Hasta que no esté el decreto reglamentario y sepamos todos las reglas del juego, los trabajadores no saben qué hacer, porque además es una ley que deja bastante que desear”.

En el sector, quienes llevan más tiempo y han hecho del oficio una profesión y estilo de vida son más optimistas y entienden que los taxis no desaparecerán pese al auge de las aplicaciones. Sin embargo, quienes llevan poco tiempo en el rubro prefieren volcarse a las aplicaciones, entendiendo que allí se concentra el grueso de la demanda.

“Existen grandes posibilidades que el taxi desaparezca con la nueva ley”, comentan desde el rubro. El argumento detrás de esta expresión está ligado a los cambios que tendrá la norma en lo que respecta a la tarifa. La misma fuente, que prefirió expresarse en off, señaló que la norma indica que los coches identificados están obligados a la tarifa que define la Secretaría Tránsito y Transporte, mientras que los no identificados lo harán en base a las reglas de cada plataforma. “Es una competencia compleja si tenemos en cuenta que la ultima actualización de tarifa fue del 40%, por encima de la inflación, lo que complicó aun más la recaudación del sector”.

Para Gómez, el incremento del 40% que entró en vigencia en diciembre del 2025 destruyó al sistema. “No nos sirve un aumento así porque se nos disminuyen mucho los viajes”, destacó. Incluso en el gremio destacan que desde el aumento de bajada de bandera la recaudación bajó en promedio un 60%, lo que se traduce en menos viajes y menos ingresos para los trabajadores.

El panorama no es el mejor en el sector. La competencia desleal que se refleja en los costos de los viajes lleva a que los usuarios que son habitúes de este servicio se inclinen por las aplicaciones que ofrecen descuentos o establecen tarifas propias inferiores a las de los taxistas. Manejarse en vehículo particular representa un ahorro para el conductor que en la actualidad debe pagar una licencia, por ejemplo, para prestar el servicio, lo que lleva a que las aplicaciones sean más atractivas. A ello se suma la posibilidad de ofrecer el servicio en otro tipo de movilidad, como moto, haciendo que los costos sean significativamente menores.

Sin embargo, el haz de esperanza se refleja en las estadísticas. Conforme a los datos de Oeste, el 15% de los pasajeros que registra la empresa solicitan el servicio comunicándose por teléfono. “La gente mayor sigue llamando. Son personas que no usan aplicaciones y confían en el servicio”, sostuvo Pérez.

El control que realice la Secretaría de Tránsito y Transporte, autoridad de aplicación de la nueva norma, será fundamental para el control del servicio dentro del marco de la ley, una vez que la misma esté reglamentada y se conozca la letra chica. Allí se podrá aventurar si el taxi sobrevivirá a las coyunturas actuales o será parte del grupo de oficios que se extinguieron.