Apenas pisó el campo de la doma de Jesús María, por primera vez en sus ya jineteados 19 años, Benjamín Costa deslumbró. De hecho, el joven sanjuanino debutó en “el mundial de la jineteada” con la mejor monta de la jornada y concluyó su paso por el desafiante encuentro internacional como Campeón en su categoría: Basto con encimera lisa.

¿De qué se trata este tipo de monta, una de las que se realiza en el competitivo, junto a grupa sureña (o gurupa surera) y crina limpia (o clina). Para conocer un poco más sobre esta disciplina, DIARIO DE CUYO consultó al puntano Omar García, quien -convocado por la Federación Gaucha Sanjuanina- fue jurado en la instancia provincial previa al festival cordobés.

De arranque, vale saber que “basto”, o “bastos”, se refiere a un par de almohadillas alargadas rellenas de totora, lana o paja  (entre otras opciones) que se colocan en el lomo del animal, paralelas a la columna. Van cubiertas por la “encimera”, una pieza de cuero lisa y suave (también las hay sintéticas). Sujeta al caballo con una cincha, entre las funciones de esta pieza están “repartir el peso del jinete, proteger la columna del equino y amortiguar el impacto del movimiento”.

También se usan riendas, que el competidor sujetará con una mano, el rebenque, que tomará con la otra, estribos y espuelas. El rebenque sirve para “florear” (tocar “con estilo” en las zonas permitidas). Con las espuelas, que no deben ser filosas, se incentiva el corcoveo.

“Casi siempre el jinete tiene sus propios elementos y los lleva consigo adonde vaya, si bien en este caso todo lo pone el Festival”, señaló García.

f

FOTO-BENJA-ADENTRO-530x728
Benjamín, en uno de los momentos más impactantes de su performance en Jesús María

El jurado observa todo, desde el momento en que el jinete se acomoda sobre el animal, y espera que la largada sea controlada, con dominio (sin tomarse de la encimera o de las crines).  “En lo posible, siempre tiene que salir corcoveando del palo. Por ahí hay caballos que disparan 15 o 20 metros y son 4 o 5 segundos menos, que pueden descalificar al jinete”, explicó. A partir de entonces, el jinete deberá mantenerse con los pies en los estribos el tiempo que dure la monta: En la arena cordobesa es de 12 segundos (en crina es de 8 y en grupa, de 12). Un lapso breve pero muy intenso.

El jurado no solo espera que el jinete -que depende de su equilibrio y fuerza de piernas- no se caiga, sino que, además, evalúa la estética, el coraje y la técnica con los que monta. No por nada, aunque mucho menos “difícil” que la crina,  es considerada la categoría más técnica y la más “elegante”.  “También se le dice ‘la categoría espectáculo’”, sumó Omar, quien acotó que es la que más cultores tiene.

El jinete debe ir erguido, acompañando el movimiento del caballo. Se le restarán puntos e incluso pueden darle 0 si, por ejemplo, “charquea” (toca cualquier otra cosa con la mano libre, la del rebenque), si pierde los estribos o si no espuelea ni mueve las piernas. “El error más común suele ser el charque. Por ahí hay muchachos que “castigan“ cruzado (en el lado del animal contrario al de la fusta) y por ahí afirman la mano, eso es charque también”, precisó el especialista que, en paralelo, siempre deja un consejo que considera de máxima seguridad: Nunca meter demasiado los pies en los estribos.

“Tienen que estar bien puestos, pero no tan adentro, porque por ahí  el caballo los baja (los tira), quedan enganchados del pie y los llevan arrastrando. Y también es muy importante que sepan encinchar”, dijo.

Todo lo que se vea en el campo cuenta, incluso la bajada. “Se pretende que vayan más o menos bien sentados en el basto y  que ‘tiren bien las patas’, como decimos nosotros, por lo menos tres o cuatro espuelazos. En el caso de Benja, iba bien prolijo, llevaba bien en el rebenque, bajó de forma impecable… Es difícil, porque hay caballos que se van para atrás, que dan una vuelta, que por ahí lo echan adelante… por eso con la mano del rebenque también hacen equilibrio”, marcó.

Pero no solo el jinete está en el blanco de los jueces. El puntaje también está sujeto al animal que le tocó en suerte (a través de un sorteo): un caballo que no corcovea, no permite lucirse y resta puntos. “Ahí hay que rogar que te toque uno bueno nomás, porque de nada vale que seas un señor jinete si te toca un caballo flojo. Serán muy pocos los puntos que podrás sumar”, declaró.

 

OMAR-2
Omar García

“Sí, la doma es muy exigente, el jurado es exigente, porque para hacer algo bien hecho hay que ser exigentes, con todos los muchachos”, declaró García, para quien una de las claves del éxito es tener la mente clara al momento de trepar.

No es subir y salir, nada más. Tienen que saber lo que van haciendo. Son poquitos segundos, pero a la hora de estar arriba de un caballo hay que saber qué hacer”, resumió el especialista, que no escatimó elogios para el campeón sanjuanino, a quien también destacó por el uso del casco. “Es un elemento de seguridad que no es obligatorio, pero los jinetes más jóvenes lo están implementando”, se alegró.

A Benja yo lo felicito, porque es la primera vez que va, es chico de edad y no cualquiera se trae un campeonato. Ahí hay gente que hace 7 u 8 años va a jinetear, gente muy buena, experimentada, más grande de edad; y Benja hizo un gran campeonato”, subrayó García, quien con sus puntajes en la clasificatoria provincial, fue parte del armado de la delegación de San Juan.

benja-premio-728x484
Benja Costa, debut y gloria en el “Mundial de la Doma”